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Día Mundial de la Libertad de Prensa

3 mayo 2025

La Asociación y el Colegio Profesional de Periodistas de Aragón han reivindicado este sábado, 3 de mayo, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el papel esencial del periodismo libre y valiente como pilar de la democracia y antídoto frente a la desinformación, la propaganda y la polarización.

“Sin periodismo, no hay democracia; sin periodismo, no hay libertad; sin periodismo no hay justicia. Sin periodismo valiente, no hay nada”, ha señalado en un comunicado la presidenta y decana de Periodistas de Aragón, Isabel Poncela, quien ha instado a defender una profesión comprometida con la verdad, la ética y el interés público.

A continuación, se puede leer el comunicado:

“En momentos de zozobra y desafección, no hay como bucear en papeles guardados, antiguos documentos e internet y refugiarse en los clásicos, que mucho antes que yo ya llamaron la atención sobre la intrínseca relación entre el periodismo y una sociedad sana. Sus proclamas, a la vista está, parecieron caer en saco roto, pero no podemos dejar de ser esa gota malaya que alerte a la ciudadanía de que lo esencial y lo veraz le va a llegar gracias a profesionales comprometidos y honestos, no a través de ‘influencers’ ni de militantes acampados en las trincheras de la desinformación.

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, recordemos a Albert Camus, que dijo que “una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala”. De hecho, la periodista filipina y Nobel de la paz Maria Ressa fue un poco más allá y aseguró que el periodismo sin libertad “es propaganda”.

Hablemos de una prensa cuya función es “informar y no complacer a los poderosos”, tal y como reclamaba Carl Berstenin, con el que coincidía el periodista argentino Jorge Lanata: “el periodismo es un contrapoder: debe incomodar”.

Pongamos el foco en la neutralidad mal entendida, que poco o nada tiene que ver con la honestidad y subrayemos la importancia de la verdad y el contexto haciendo caso, por ejemplo, a Maruja Torres: “la equidistancia no es neutralidad, muchas veces es cobardía disfrazada de ética”. O al exajedrecista ruso Garry Kasparov, quien acertó al decir que “ser neutral entre el fuego y el bombero no es objetividad, es irresponsabilidad”.

Y en un día que debe de servir para reconocernos y mirarnos hacia adentro, paremos un momento. Nos instan a ello Iñaki Gabilondo cuando dice que “el periodismo necesita pausas para no volverse ruido”; Kapuscinski cuando asegura que “detenerse a pensar es parte del oficio” porque “sin reflexión no hay periodismo, hay repetición”, o Soledad Gallego Díaz cuando apunta que el periodismo “necesita respirar, revisar, corregir… todo lo contrario a la dictadura del clic”.

Dejo para el final un mantra que no me cansaré de repetir. Gabriel García Márquez me da la razón: “el periodismo es, en esencia, -decía- el ejercicio de la justicia con la verdad como herramienta”. Porque, como asegura Amy Goodman, es una forma de “dar voz a las que no la tienen”. Y Oriana Fallaci insiste: el periodista debe de ser “el espejo de las injusticias para que el mundo pueda verlas y actuar”.

En nuestra mano está contar las historias de los marginados como “un acto de justicia”, según decía la periodista estadounidense Nikole Hannah-Jones.

Y, agrego, en nuestra mano está también hacer autocrítica, para que, cuando nos equivoquemos, no perdamos “el derecho de juzgar a los demás”, tal y como advierte Walter Cronkite, ni nos dejemos por el camino la “autoridad moral”, según Lydia Cacho.

No sé si el periodismo necesita un día. Aunque quizá sí, porque hasta la tortilla de patata tiene uno y, hasta donde yo sé, es igual de importante alimentar el cuerpo que el alma. Que este día sirva para hacer un ejercicio de reafirmación orgullosa y de valentía. Vamos a volver a contar historias sin red. Solo los funambulistas que arriesgan alcanzan la gloria del circo”.

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