
La última edición del Festival Internacional de Periodismo de Perugia ha constatado que el periodismo afronta una nueva ola de amenazas derivadas de la desinformación, la presión política y un entorno digital cada vez más hostil, aunque también ha puesto de relieve la resiliencia del sector y su capacidad para reinventarse.
Durante varios días, profesionales de todo el mundo analizaron los principales desafíos que afectan a la industria informativa, desde el impacto de la inteligencia artificial hasta la desconexión con determinadas audiencias o el cuestionamiento de valores tradicionales como la imparcialidad en contextos de guerra.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el papel de la inteligencia artificial en las redacciones. Expertos como responsables de BBC News o The New York Times coincidieron en la necesidad de mantener estándares editoriales rigurosos en el desarrollo de herramientas basadas en IA, subrayando que la precisión y la independencia siguen siendo principios “innegociables”.
En paralelo, se advirtió de que los medios no están logrando conectar adecuadamente con sectores vulnerables o de bajos recursos. Iniciativas como la plataforma Conecta Arizona, que distribuye información a través de WhatsApp, fueron señaladas como ejemplos de nuevas formas de acercarse a las audiencias desde sus propios canales.
El festival también evidenció la creciente hibridación entre periodismo tradicional y creadores de contenido digital. Proyectos impulsados por comunicadores como Emilio Doménech muestran cómo ambos mundos pueden complementarse para ofrecer información con nuevos formatos sin renunciar al rigor.
Otro de los debates destacados giró en torno al concepto de imparcialidad, especialmente en la cobertura de conflictos como los de Ucrania o Gaza. Algunos ponentes cuestionaron que la neutralidad clásica siga siendo útil en contextos donde la desinformación forma parte de la estrategia bélica, defendiendo en su lugar un periodismo centrado en la responsabilidad y el contexto.
Pese a este escenario complejo, el encuentro dejó también señales de optimismo. Periodistas de países en conflicto como Ucrania, Sudán o Yemen compartieron experiencias que reflejan compromiso y valentía, mientras que organizaciones de verificación de datos reforzaron su cooperación internacional para combatir la desinformación.
En este sentido, redes como LatamChequea o iniciativas impulsadas por Maldita evidencian una tendencia creciente hacia el trabajo colaborativo como respuesta a un entorno cada vez más adverso.
Asimismo, los editores subrayaron la necesidad de redefinir su relación con las grandes plataformas tecnológicas, ante la caída del tráfico procedente de buscadores y el auge de modelos de inteligencia artificial que amenazan el modelo tradicional de distribución de contenidos.
El festival sirvió también para presentar proyectos innovadores que buscan nuevas narrativas y formatos, desde el uso de inteligencia artificial para gestionar archivos históricos hasta iniciativas participativas que involucran directamente a las audiencias en la producción informativa.
Según los datos compartidos durante el encuentro, hasta el 68 % de los periodistas de investigación considera que las investigaciones internacionales son el mayor temor de quienes intentan obstaculizar su labor, lo que refuerza la importancia del periodismo colaborativo a escala global.
En definitiva, el Festival Internacional de Periodismo de Perugia ha confirmado que, pese a las amenazas estructurales y tecnológicas, el periodismo sigue evolucionando y adaptándose, apoyado en la innovación, la cooperación y su vocación de servicio público.










