Escasez de información y reporteros bajo las bombas: el periodismo frente a la catástrofe en Irán

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado que los periodistas iraníes trabajan bajo los bombardeos y la represión del régimen desde el inicio de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, y ha reclamado a todas las partes en conflicto que garanticen su seguridad y el derecho a la información.

En un comunicado, la organización ha subrayado que el acceso a información fiable es “más esencial que nunca” en un contexto de guerra y ha recordado que todos los actores implicados están obligados, en virtud del derecho internacional, a proteger a los reporteros y respetar su libertad para ejercer la profesión.

“La seguridad de los periodistas no es negociable. La guerra no debe obstaculizar en ningún caso el trabajo de la prensa”, ha afirmado el responsable de la Oficina de Oriente Medio de RSF, Jonathan Dagher, quien ha pedido también al régimen iraní la liberación inmediata de los informadores detenidos y el cese de amenazas y presiones contra quienes cubren el conflicto.

Según datos de la Media Luna Roja iraní citados por RSF, los ataques iniciados el 28 de febrero han causado 787 muertos, entre ellos altos mandos iraníes y el líder supremo Alí Jamenei. En este contexto, periodistas consultados por la organización describen un clima de miedo y control reforzado.

“Los periodistas trabajan bajo las bombas extranjeras y también reciben llamadas telefónicas amenazantes de las autoridades”, ha relatado a RSF un reportero independiente que ha pedido permanecer en el anonimato por temor a represalias. Según su testimonio, las presiones políticas se han intensificado tras el anuncio de la muerte de Jamenei.

Varios informadores han abandonado Teherán, aunque las ciudades a las que se han desplazado también han sido objeto de ataques. Otros denuncian detenciones temporales y confiscación de material, incluso cuando contaban con autorización oficial para cubrir los bombardeos.

La televisión estatal iraní ha advertido de que cualquier actividad considerada “beneficiosa para el enemigo” será castigada, lo que, según otra periodista citada por RSF, implica que “ningún periodista independiente tiene permiso para trabajar”.

Bloqueo informativo y censura

A la inseguridad física se suma un fuerte bloqueo informativo. El acceso a Internet continúa muy restringido, con conexiones esporádicas y censura selectiva. Según los testimonios recogidos, los medios alineados con el discurso oficial disponen de acceso sin filtros, mientras que los periodistas independientes afrontan severas limitaciones.

El resultado, apuntan, es una cobertura “vaga e imprecisa” y una notable escasez de información. Algunos medios han evitado cualquier referencia crítica al liderazgo político, en un contexto de fuerte presión y autocensura.

Presión en la región

RSF ha alertado también de las dificultades para informar en otros países de la región tras la extensión del conflicto. Según la organización, periodistas en Estados del Golfo han encontrado obstáculos para cubrir los ataques, en países donde las autoridades ejercen un control estricto sobre la circulación de la información.

Asimismo, los bombardeos y lanzamientos de misiles han afectado a zonas de Israel y Líbano, donde varios periodistas del sur libanés y de los suburbios de Beirut se han visto obligados a abandonar sus hogares ante el recrudecimiento de los ataques.

Ante este escenario, RSF ha reiterado que el respeto al derecho a la información es una obligación incluso en tiempos de guerra y ha instado a todas las partes a proteger a los profesionales de la información y garantizar que puedan desempeñar su labor sin amenazas ni represalias.