Los editores europeos llevan a Google ante Bruselas por apropiarse del valor informativo

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El pulso entre medios y grandes tecnológicas entra en una nueva fase en Europa. El Consejo Europeo de Editores (EPC) ha presentado una denuncia antimonopolio ante la Comisión Europea contra Google por el uso de contenidos periodísticos en sus resúmenes generados por inteligencia artificial, conocidos como AI Overviews.

La queja, adelantada por Reuters, sostiene que el buscador estaría aprovechando su posición dominante para utilizar contenido de los editores sin consentimiento ni compensación económica, y sin ofrecer mecanismos eficaces para evitar ese uso sin perder visibilidad en búsquedas.

El modelo económico en cuestión

El EPC argumenta que la transformación del buscador en un proveedor de respuestas directas altera el equilibrio que ha sostenido históricamente la web abierta. Si el usuario obtiene la información sintetizada sin abandonar el entorno de Google, el tráfico hacia los medios cae, y con él los ingresos publicitarios y las posibles suscripciones.

Christian Van Thillo, presidente del EPC, ha señalado que el objetivo es impedir que un “guardián dominante” utilice su poder de mercado para apropiarse del contenido periodístico sin una remuneración justa. La denuncia refuerza la investigación que la Comisión inició en diciembre para analizar si Google está imponiendo condiciones comerciales desleales a los editores.

El trasfondo no es menor. El entrenamiento de modelos de inteligencia artificial y la generación de respuestas automatizadas dependen en gran medida de contenidos profesionales y verificados. Para los editores, el problema no es solo económico, sino estructural.

Una ofensiva regulatoria más amplia

El movimiento se enmarca en un contexto de creciente presión europea sobre las grandes plataformas consideradas gatekeepers. En los últimos meses, Bruselas ha intensificado el escrutinio sobre prácticas que puedan distorsionar la competencia en el entorno digital.

El precedente más cercano fue el caso de Meta, obligada a compensar económicamente a editores por el uso de contenidos en determinados servicios. Ahora el foco se desplaza hacia el buscador dominante en Europa.

Los editores piden tres medidas concretas a la Comisión Europea: control efectivo sobre el uso de su contenido, mayor transparencia sobre el impacto real de los resúmenes con IA y un marco de remuneración acorde al valor y escala de utilización del trabajo periodístico.

La cuestión de fondo trasciende el litigio. Está en juego quién captura el valor en la nueva economía de la inteligencia artificial y si el periodismo profesional puede sostener su modelo en un entorno donde la respuesta ya no dirige al enlace, sino que se queda en la plataforma.