La periodista y pintora Adelina Mullor Sandoval expone en la sede de Periodistas de Aragón su primera muestra en solitario ‘El calor del color’.
Mullor, que comenzó su trayectoria en 1976 en la revista Andalán, ha trabajado a lo largo de los años en medios como Opinión, Radio Minuto y el periódico Liberación, y fue la primera jefa de prensa y asesora de medio ambiente del Justicia de Aragón con Emilio Gastón, además de desempeñar labores de formación e información ambiental en la Diputación General de Aragón.
En Heraldo de Aragón ha colaborado en el suplemento Cuaderno Escolar en la sección de educación ambiental y ha coordinado la página de Medio Ambiente como miembro de la Fundación Ecología y Desarrollo, mientras que en su faceta gastronómica creó, junto a una amiga, la escuela de cocina La Rezeta, donde asumió la dirección y la gestión de la comunicación digital.
Actualmente jubilada, Mullor disfruta de la pintura, la gastronomía y la compañía de familiares y amigos, y su exposición en solitario marca un hito tras haber participado en tres muestras colectivas, buscando con su obra que el espectador conecte con la emoción que despiertan los colores.

PREGUNTA: Después de una vida ligada a la comunicación, al periodismo y al compromiso ambiental, ¿qué le ha permitido decir la pintura que quizá las palabras no han alcanzado en algún momento?
RESPUESTA: La pintura es un modo de expresión que siempre ha estado ligado a mí. Hay muchos compañeros que no conocen esta faceta mía y esta exposición va a ser una sorpresa para algunos, pero a mí siempre me ha gustado la pintura, desde siempre.
Ha habido etapas en mi vida en las que he podido dedicarme más a fondo, haciendo cuadros pequeños o grandes, y otras en las que no la he desarrollado tanto porque estaba volcada en otro tipo de actividades. Ahora, que ya estoy jubilada, puedo dedicarme más a esta faceta y también a la gastronomía, que siempre ha sido otra de mis grandes aficiones.
P: La exposición sugiere casi una experiencia física. ¿Qué busca provocar en las personas que se detengan frente a sus cuadros?
R: Fundamentalmente busco que les guste y que disfruten con ellos, igual que yo he disfrutado haciéndolos. Me gusta muchísimo el color, me encanta. Creo que hay que transmitir vida, colores que te provoquen emociones: pueden ser positivas, de sosiego, incluso de tristeza, pero en todos mis cuadros hay siempre luminosidad.
Busco el color y que te transmita algo. Yo no puedo pintar en blanco y negro, me cuesta mucho; lo mío es el color, es lo que me sale de forma natural.
P: Dentro de la muestra hay una parte que denominas “pintura térmica”. ¿Cómo surge esta línea de trabajo?
R: Surge a raíz de unas fotografías realizadas con cámara térmica, que captan colores que no son visibles al ojo humano. Estas cámaras recogen los rayos infrarrojos de los objetos, tanto orgánicos como inorgánicos, y esos rayos configuran un espectro de colores que da lugar a una escena.
Me basé en esas fotografías porque la fotografía también me gusta y la he practicado, y me llamó mucho la atención unir ambas disciplinas. Los cuadros no reproducen exactamente los colores de la fotografía térmica, pero a partir de ella surgen colores que yo armonizo y con los que he creado estas obras. El resto de la exposición entra dentro de mi paleta habitual, de colores vivos y vibrantes.
P: ¿De qué años son las obras y cómo ha sido el proceso de creación de esta muestra?
R: La exposición reúne obras de diferentes años. He incluido piezas nuevas de 2025, desde que llegué al compromiso con esta casa. A partir de ahí decidí hacer cuadros específicos para esta muestra. Todos los de 2025 están pensados expresamente para esta exposición. El resto son obras anteriores que tenía en distintos espacios o en casas de amigos y que he recuperado para configurar la muestra. Pintar lleva tiempo: no es solo la idea y cómo la plasmas, sino también el esfuerzo físico que requiere.
P: Ha trabajado muchos años en divulgación, servicio público y educación. ¿De qué manera se cuela esa mirada en sus pinturas?
R: No sabría explicarlo con exactitud, pero imagino que mi preocupación por la naturaleza, el medio ambiente y la comunicación de emociones se refleja en la mirada con la que pinto. Esa formación y ese compromiso están ahí, aunque no siempre sean explícitos. De todos modos, creo que son los demás quienes deben opinar sobre la obra. Para un artista es difícil juzgar lo que hace. El arte es libre y cada persona tiene su propia lectura.
P: Vivimos rodeados de pantallas, ruido y urgencia. ¿Cree que el color puede convertirse en una forma de resistencia emocional y de cuidado, con el planeta y con nosotros mismos?
R: Creo que es una actitud ante la vida. Siempre he sido una mujer bastante positiva y pienso que eso se refleja en lo que haces, en cómo vives, en cómo te relacionas y, en este caso, en cómo te expresas a través de la pintura. No me planteo las cosas ni desde un lugar muy complicado ni desde uno demasiado simple. Es una forma de estar en el mundo y de expresar lo que soy.











