La FIP advierte que “luchar contra la impunidad es una responsabilidad universal”

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El pasado 2 de noviembre, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y sus afiliados en todo el mundo, entre los que se encuentra la FAPE, conmemoraron el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, e instaron a los gobiernos que adopten un instrumento internacional vinculante para proteger a los periodistas y exigir responsabilidades a sus agresores.

La FIP condena el hecho de que, desde que las Naciones Unidas instauraron este día conmemorativo hace 12 años, la intimidación y la violencia contra los periodistas no hayan dejado de aumentar. Los periodistas que cubren manifestaciones son golpeados, rociados con gas pimienta o disparados con balas de goma, a pesar de ir claramente identificados como «prensa» en su ropa o sus chalecos. Las redacciones de los medios de comunicación son vandalizadas o allanadas por individuos no identificados.

Por otro lado, las mujeres periodistas, en particular, son objeto de campañas de odio en Internet, amenazas de violación o muerte y doxxing (revelación de información identificativa sobre alguien en Internet). En los casos más extremos, los reporteros que investigan el crimen organizado o la corrupción desaparecen o son hallados muertos en circunstancias sospechosas. Y muchos periodistas son blanco directo de ataques mientras realizan su labor informativa, especialmente en zonas de conflicto.

Desde principios de 2025, al menos 99 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación han sido asesinados en el ejercicio de su profesión, la mayoría en zonas de guerra: 50 en Gaza (Palestina), 8 en Ucrania y 6 en Sudán, según las últimas estadísticas de la FIP.

Según la UNESCO, sólo se investiga uno de cada diez asesinatos de periodistas. En la campaña de este año para luchar contra la impunidad, la FIP destaca cuatro casos emblemáticos de periodistas asesinados:

La periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh fue asesinada por un soldado israelí en Jenin, en la Cisjordania ocupada, el 11 de mayo de 2022, mientras cubría una redada del ejército. La reportera, que trabajaba  para Al Jazeera, llevaba un casco y un chaleco antibalas claramente identificados como «prensa». Nadie ha rendido cuentas por su asesinato.

El camarógrafo francés del canal británico ITN Frédéric Nérac desapareció en Irak el 22 de marzo de 2003. No se ha encontrado ningún rastro del reportero, aunque se recuperó su documento de identidad. El caso sigue sin resolverse.

El periodista de investigación y caricaturista Prageeth Eknaligoda fue víctima de una desaparición forzada el 24 de enero de 2010 en la zona de Koswatte, en Colombo, Sri Lanka. Hasta la fecha, no se ha llevado a cabo ninguna investigación efectiva y no se ha responsabilizado a ningún autor.

El periodista peruano Hugo Bustíos Saavedra fue asesinado el 24 de noviembre de 1988 por una patrulla del ejército. En 2007, dos oficiales fueron condenados en relación con el asesinato del periodista. A continuación, implicaron al exgeneral del ejército Daniel Urresti Elera, que fue condenado a 12 años de prisión por participar en el asesinato. Han tenido que pasar 36 años para que se haga justicia.

La presidenta de la FIP, Dominique Pradalié, ha afirmado: “Permitir que los asesinos y agresores de periodistas queden en libertad envía una señal escalofriante de que los poderosos pueden silenciar voces, destrozar familias, borrar historias y eludir su responsabilidad. Las familias de estxs periodistas quedan desamparadas e impotentes”.

Al mismo tiempo, ha asegurado que “comunidades enteras pierden el acceso a información vital. Y se les roba el derecho colectivo a saber·, por lo que “la lucha contra la impunidad es una responsabilidad universal”. “Necesitamos un instrumento internacional vinculante para la protección de los periodistas, que obligue a los gobiernos a asumir su responsabilidad y a actuar para poner fin a las devastadoras consecuencias de la impunidad”, ha agregado Pradalié.