Durante dos jornadas intensas, el Teatro Municipal de Alcañiz se ha convertido en el epicentro de un debate multidisciplinar sobre cómo abordar la salud mental desde la comunicación. La séptima edición del Curso Nacional de Periodismo Especializado, organizada por el Grupo La Comarca bajo el título ‘ComunicativaMENTE. Narrar la salud mental: una responsabilidad compartida’, ha congregado a más de un centenar de asistentes entre periodistas, psicólogos, estudiantes y profesionales del ámbito social y sanitario.
Según ha ido informando La Comarca, medio impulsor del encuentro, el objetivo ha sido generar un espacio formativo y humano para reflexionar sobre la forma en que los medios narran el sufrimiento emocional, las patologías mentales o los procesos de recuperación. Con más de treinta ponentes de todo el país, las sesiones han combinado perspectivas profesionales, académicas y vivenciales.
Las ponencias han abordado cuestiones como el tratamiento informativo del suicidio, el impacto emocional de las redes sociales, los estereotipos de género en la información, la violencia simbólica o el papel del lenguaje y las imágenes en la construcción de los discursos sobre la salud mental.
Una de las sesiones más comentadas ha sido la charla titulada ‘El sentido de la vida y sus valores’, en la que la psicóloga Patricia Ramírez y el periodista Víctor Amela han mantenido un diálogo final lleno de ironía y reflexión sobre la autoexigencia, la terapia y el papel de los vínculos sociales como factor protector. Ambos han coincidido en reivindicar “una oda a la mediocridad”, en palabras de Ramírez, como forma de aceptar la imperfección sin patologizar la vida cotidiana.
También se ha abordado la banalización creciente de los trastornos mentales. En una mesa sobre iniciativas sociales, la psiquiatra Isabel Irigoyen ha alertado de cómo los discursos simplificados están saturando las consultas, restando atención a quienes realmente requieren tratamiento prolongado y especializado. Ana López, de ASAPME, y Javier Ibáñez, de PSICARA, han coincidido en la necesidad de reforzar la formación y la inversión pública en salud mental para evitar que la cultura de la inmediatez y la medicalización invadan los espacios de acompañamiento terapéutico.
La dimensión digital ha sido otro de los ejes del programa. La ponencia ‘Pantallas que hieren: género, violencia, sexualidad y algoritmos’, con la intervención de la doctora en Ciencias de la Información Elena Bandrés y el presidente del Colegio de Psicólogos de Aragón, Santiago Boira, ha revelado datos como que solo el 26 % de las informaciones en internet están protagonizadas por mujeres o que un adolescente tarda apenas tres minutos en toparse con contenido sexualizado tras entrar en redes sociales.
Según ha señalado Bandrés, el sesgo de género persiste también en los medios tradicionales, donde las mujeres siguen siendo presentadas con énfasis en la apariencia física, mientras que los hombres gozan de un enfoque más profesional. Ambas intervenciones han coincidido en la urgencia de visibilizar estos patrones y formar en lenguaje inclusivo a periodistas y generadores de contenido.
En este caso, se ha dado a conocer que solo el 26% de las informaciones que leemos en internet están protagonizadas por mujeres. Además, cada vez que un adolescente entra en las redes sociales, solo pasan tres minutos hasta que le llega contenido sexualizado, algo que contribuye a perpetuar aún más los estereotipos de género y el machismo. Y todo ello en un contexto en el que, a nivel global, cada ciudadano invierte una media de 7 horas delante de pantallas.
Por otro lado, el periodista de guerra Antonio Pampliega ha recordado durante su intervención como fueron sus 299 días de cautiverio a manos de Al Qaeda durante la cobertura de la guerra de Siria. A través de una videollamada, ha relatado como le llevó un año narrar su propia experiencia. El periodista ha hecho un ejercicio de honestidad sobre sus propios problemas de salud mental y ha reconocido que a lo largo de su vida ha tenido varios intentos de suicidio. El primero de ellos fue a los seis meses de cautiverio.

En este sentido, el periodista ha reconocido que parte del problema y del riesgo viene por el poco apoyo que los medios de comunicación tienen por los corresponsables. “Ningún reportaje vale la vida de ningún profesional y menos cuando eres freelance y te pagan entre 35 y 45 euros por pieza. Con un sueldo de calidad podríamos haber tenido protección y el secuestro igual no habría pasado”, ha denunciado, además de añadir que “la gente tiene que saber las condiciones en las que trabajamos porque nadie se juega la vida por estas cantidades, nadie es tan estúpido”.
Este corresponsal, junto a Marc Marginedas, ha coincidido en que lo que motiva a un periodista a viajar hasta una zona de conflicto para contar las realidades más incómodas son siempre la vocación y en sentido de la responsabilidad hacia la verdad.
Por su parte, Marc Marginedas ha relatado cómo sufrió seis meses de cautiverio a mano del estado islámico junto a una veintena de periodistas, entre ellos James Foley, que terminaría por ser asesinado. Él fue el primero en volver a casa y nunca ha dejado de trabajar siempre desde territorios en conflicto.
Marginedas ha hablado de los primeros síntomas de estrés postraumático. “Lo primero que te pasa es que empiezas a identificarte con el conflicto, aunque tú tengas tu propia vida en Europa“, ha relatado. Aunque en su caso el primer desarrollo fue la desorientación.
“Cuando eres un objeto de odio de esta manera, tienes que buscar un sentido. Cuando volví, estuve un año en terapia y negué cientos de entrevistas por recomendación de mi psicólogo. No quería exponerme, no quería que el secuestrado se comiera al periodista“, ha explicado. En este sentido, el corresponsal ha hablado de ·encontrar un sentido al dolor· como cuestión fundamental para superarlo.
Uno de los momentos más emotivos ha sido la intervención del periodista y Premio Nacional de Periodismo Cultural Guillermo Busutil, quien ha compartido su experiencia de acoso laboral en una emisora nacional. En conversación con la directora del curso, Eva Defior, Busutil ha relatado cómo el aislamiento profesional, la vigilancia digital y la presión psicológica le empujaron al límite. “Hay silencios que hacen daño, y otros que se instalan dentro de uno para sobrevivir”, ha afirmado. Su testimonio ha puesto voz a un problema frecuente en redacciones que, según dijo, aún no se visibiliza con la debida claridad.
La inauguración del curso ha incluido la entrega del Premio Pilar Narvión 2025 a Encarna Samitier, directora del diario 20 Minutos, por sus más de cuatro décadas de trayectoria. Samitier, natural de Barbastro, ha sido reconocida por su compromiso con una comunicación ética y por su labor en la dirección de uno de los principales medios generalistas.
Tal y como ha destacado La Comarca, organizadora del evento, esta edición ha superado el récord de inscripciones, convirtiéndose en una cita consolidada en el ámbito de la formación especializada. Eva Defior, directora del curso, ha subrayado que “no es fácil reunir en Teruel a un centenar de profesionales de toda España”, lo que demuestra el creciente interés por abordar la salud mental desde la comunicación con sensibilidad, criterio y profundidad.
El curso ha servido, en palabras de sus organizadores, para reforzar el compromiso con una narrativa que no solo informe, sino que también acompañe, escuche y respete. Una narrativa que, como se repitió en varias sesiones, debe tender puentes entre disciplinas y combatir tanto la frivolidad como el sensacionalismo en torno al sufrimiento humano.











