‘El negocio del bulo: cuando la mentira gana la batalla de la emoción’, por Esther Aniento

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Vivimos en tiempos en los que la información viaja a una velocidad vertiginosa. Nunca antes habíamos tenido acceso a tantos datos en tan poco tiempo. Y, sin embargo, nunca había sido tan difícil distinguir la verdad de la mentira. Entre titulares estridentes, discursos cada vez más extremos y algoritmos que nos mantienen atrapados en burbujas de indignación, los bulos han dejado de ser simples errores o rumores para convertirse en una plaga que devora nuestra confianza.

Las noticias falsas se propagan un 70% más rápido que las verdaderas. Y no es solo una cuestión de ignorancia o de falta de formación. Es algo más profundo, más visceral. Creemos lo que queremos creer. Nos aferramos a lo que refuerza nuestras emociones. La verdad es fría, la mentira arde. Y en esta era de emociones desbocadas, el fuego siempre encuentra combustible. “Dato no mata relato” porque, al final, la mentira es cómoda, es fácil, es lo que nos hace sentir parte de algo.

El problema no es solo la mentira, sino la desesperanza. Hay tal catarata de bulos que terminamos por no creer en nada. Se erosiona la confianza, se debilitan los lazos que nos unen. La realidad se fragmenta y nos convertimos en islas, cada uno con su propia “verdad”. Informarse ya no es un ejercicio de conocimiento, sino un acto de trinchera. “Estar” se ha convertido en “militar”.

En medio de todo esto, los medios de comunicación tradicionales tienen una batalla que pelear, pero deben cambiar su estrategia. No basta con publicar desmentidos en un mundo en el que Twitter ya no escucha. El periodismo tiene que recuperar su pasión, su garra. No puede limitarse a los fríos datos, debe conmover, conectar, emocionar. Como dice Rosa María Calaf, “la gente se cree que está informada, pero lo que está es entretenida”. Hay que hacer que la verdad también atrape, que también importe. Porque el reto no es solo luchar contra los bulos, sino devolverle a la verdad su poder y su dignidad.

Esther Aniento es vicepresidenta-vicedecana primera de la Asociación y el Colegio Profesional de Periodistas de Aragón, y vocal de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.