La UNESCO ha publicado su informe anual “El periodismo es un bien común”. En él se analizan las tendencias mundiales en materia de libertad de expresión y de desarrollo de los medios de comunicación en 2021, un año marcado por la pandemia y en el que los ciudadanos no encontraban muchas veces la información que necesitaban.
Según alaba la UNESCO, el periodismo tiene un papel fundamental, puesto que proporciona a los ciudadanos información basada en hechos que necesitan para poder participar en una sociedad libre y abierta. Para que el periodismo funcione, debe ejercerse en condiciones políticas y económicamente viables, de manera que pueda generar noticias y análisis de gran calidad, independientes y fiables.
La desinformación como riesgo existencial para la humanidad
El informe también reconoce que, durante la pandemia, se incrementó la desinformación a gran escala, y se publicaron muchos contenidos con información inexacta, poco fiable y engañosa. Como afirma António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas: “La capacidad de generar desinformación a gran escala y atentar contra los hechos establecidos científicamente es un riesgo existencial para la humanidad”.
Otra consecuencia de la pandemia ha sido la aceleración del declive de la viabilidad financiera de los medios de comunicación impresos. Además, se intensificaron las tendencias existentes de disminución de los ingresos publicitarios, pérdida de puestos de trabajo y cierre de redacciones.
Esta crisis económica se produce también en un momento de crecientes amenazas a la seguridad de los periodistas, no sólo por parte de los gobiernos y los grupos criminales, sino también de los grupos de presión privados y de algunos miembros del público que se sienten cada vez más envalentonados para lanzar calumnias y ataques online.
Según las cifras que maneja el organismo internacional, en los últimos cinco años los ingresos publicitarios globales de los periódicos se han reducido a la mitad, en favor de medios digitales como Google y Facebook, que han pasado de 2.300 millones de euros en 2016 a 4.200 millones en 2021.
Cómo paliar la falta de seguridad de los periodistas
El informe también alerta de que, en muchos países, continúa la amenaza a los periodistas con asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas.
Recientemente las organizaciones internacionales y los investigadores han comprobado que la violencia afecta de forma desmedida a las mujeres periodistas y a quienes representan a grupos minoritarios. Solo el 13% de los casos registrados por la UNESCO desde 2006 se consideran actualmente resueltos judicialmente.
También revela que mientras los crímenes letales contra periodistas no se castiguen, “se desencadenará un ciclo continuo de violencia”. Algunas entidades han trabajado para concienciar con respecto a las amenazas que sufren los periodistas y así poder protegerlos, y varios estados miembros también han puesto en marcha planes de acción nacionales relacionados con la seguridad de los periodistas, en particular en lo relativo a las amenazas digitales y por razones de género.
Durante los últimos cinco años, los asesinatos de periodistas se han reducido, mientras que el encarcelamiento de miembros de este colectivo ha alcanzado un nuevo récord.
Al mismo tiempo, insta a los gobiernos a apoyar la viabilidad económica de los medios de comunicación independientes, respetando la autonomía profesional de los periodistas, y aconseja fomentar la alfabetización mediática e informacional y la transparencia de Internet.










