El empoderamiento de las mujeres rurales con discapacidad es clave para acabar con su discriminación y mejorar su calidad de vida. Es el principal mensaje de la jornada online sobre mujer rural y discapacidad organizada el jueves 3 de marzo por la Diputación de Zaragoza, que ha podido seguirse en directo a través de la web de la DPZ y de El Periódico de Aragón.
A lo largo de la jornada, las diferentes ponentes han puesto sobre la mesa también las dificultades a las que estas mujeres tienen que hacer frente por vivir en el medio rural, la necesidad de acabar con la infantilización, empezando a cambiar desde el propio núcleo familiar y conseguir su inserción laboral.
La jornada, que ha estado moderada por la periodista Ana Lahoz, ha comenzado con la intervención de la diputada delegada de Igualdad de la Diputación de Zaragoza, Pilar Mustieles, que ha lamentado que las mujeres rurales con discapacidad “tienen que hacer frente a una triple discriminación: ser mujer, con discapacidad y vivir en el medio rural”. Por eso, ha asegurado, “es importante conocer la realidad de la situación para conocer las barreras a las que tienen que enfrentarse, cuáles son los retos del futuro y cómo podemos ayudarles”. “Desde la Diputación de Zaragoza trabajamos en diferentes líneas para lograr la igualdad en todos los ámbitos”, ha destacado Mustieles.
Tras la bienvenida por parte de la diputada, la jornada ha comenzado con la ponencia ‘El futuro de la mujer rural discapacitada: empoderamiento’, a cargo de Charo Lozano y Cecilia Marín, integrantes de la Fundación Ceste Educación y Empresa, que han hablado de su experiencia en la entidad, de cómo ha ido evolucionando el trabajo en este ámbito y de cuáles son las perspectivas de futuro. Comenzaron recorriendo las comarcas aragonesas y contactando con los ayuntamientos. Lo que encontraron fue una “sociedad patriarcal que mantenía a estas mujeres encerradas en su casa con las labores domésticas porque así se las protegía”. “No eran dueñas de sus ayudas económicas y nos pusimos a trabajar, haciendo frente a muchas dificultades y rompiendo muchos estereotipos”, ha señalado Lozano.
Ante esta situación, “el entorno es muy importante, con la sobreprotección no se ayuda y es necesario que las mujeres con discapacidad tengan la posibilidad de desempeñar cualquier trabajo atendiendo a sus capacidades y lograr una independencia económica”, ha explicado Lozano, apostando por la formación, por mejorar las competencias personales y el autoconocimiento de estas mujeres.
De cara al futuro, Cecilia Marín ha hecho un llamamiento a la implicación de la sociedad para conseguir mejorar la situación de estas mujeres. “No podemos hablar de emprendimiento sin hablar de empoderamiento. No se pueden plantear la inserción laboral sin hablar del punto de vista anímico”, ha indicado Marín, quien ha recalcado que “se merecen tener las mismas posibilidades, solo necesitan sentirse valiosas”.
“Creo firmemente que una sociedad rural puede ser inclusiva”
La maestra de Educación Especial en un colegio público rural desde hace más de 20 años y directora del CEE Gloria Fuertes, Lola Oriol, ha abarcado en su ponencia ‘Discapacidad en clave de mujer’ cómo viven las mujeres con discapacidad en la etapa educativa, incidiendo en la importancia de que estas mujeres se formen para encontrar un trabajo. Ha admitido haber cambiado su percepción al trabajar en este ámbito y desde la defensa del medio rural ha lamentado que “se habla mucho de despoblación pero poco de hacer visibles a las mujeres con discapacidad que viven en el medio rural”.
“Detecto cada día escasez de servicios en nuestro entorno y los que hay están poco adaptados, hay carencias de recursos de socialización, sus vidas caminan de la mano del asilamiento y detecto que hay una gran dificultad en nuestras alumnas y ex alumnas en expresar lo que sienten y necesitan”, ha asegurado Lola Oriol. “Hacia las personas con discapacidad en general hay una visión impregnada de compasión, del eterno niño y la eterna angelita y lo que implica es exclusión. La sobreprotección del entorno está vinculada a la falta de recursos. Nuestras alumnas en muchos casos tienen que salir de casa con sus familias porque no hay alternativas sociales. Detecto que hay que detectar ante graves situaciones de abuso, negligencia y violencia de género pero creo firmemente que una sociedad rural puede ser inclusiva”, ha apuntado.
“Se nos trata de forma infantil y debemos hacernos visibles”
La jornada ha continuado con la ponencia ‘Mujer con discapacidad: discriminación interseccional’, impartida por la presidenta de la Asociación aragonesa de mujeres con discapacidad (Amanixer), Miriam Herrero, que lamenta haberse visto obligada a abandonar su pueblo por la falta de recursos. “Las mujeres con discapacidad hemos sido relegadas al ámbito domestico, haciendo que careciésemos de remuneración y se han perpetuado unos roles en los que se nos privaba de estar presentes en el espacio público”, ha lamentado Herrero. En este sentido, ha puesto sobre la mesa también dos cuestiones “poco visibilizadas”: la “ausencia derechos sexuales y reproductivos” y que les lleva “a ser más susceptibles a sufrir abusos”, y la existencia de mujeres discapacitadas que a su vez cuidan a otras. Por todo ello, ha apostado por el empoderamiento y por concienciar a toda la sociedad, “también a los hombres, porque la igualdad es cosa de todos”.
Para finalizar, María Lacambra ha contado su propia experiencia. Tiene una discapacidad visual que condiciona su vida desde hace unos años. En su ponencia ‘Vivir con discapacidad en un pueblo turístico’, la colaboradora de Amanixer y voluntaria de la Fundación Amigos de los Mayores de Zaragoza, ha enumerado multitud de barreras a las que se ven obligadas a hacer frente pero ha dejado claro que “ciega es la sociedad en la que vivimos, que muchas veces no quiere ni le interesa ver”. Ha admitido haberse sentido excluida pero ha lanzado un claro mensaje: “Se nos trata de forma infantil y no somos niños, no sirve solamente con empoderarnos, debemos hacernos visibles”.











