El Camino de Santiago francés por Aragón: Somport – Canfranc pueblo

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El Camino de Santiago francés por Aragón inicia su recorrido en el puerto de Somport, situado en el Pirineo oscense, a 1.640 metros de altitud y a escasos metros del lugar que determina la frontera entre Francia y España. La historia de este puerto se remonta a la época romana, donde adquirió el nombre de Summus Portus. A partir del siglo XI, se convirtió en lugar de tránsito para los peregrinos procedentes de la localidad francesa de Arles, que realizaban el recorrido a través de la Vía Tolosana.

Marca el comienzo de esta ruta jacobea por territorio español una capilla edificada en lo alto de unas rocas, una construcción que rinde culto a la Virgen del Pilar y que está rematada por la Cruz de Santiago. Apenas 50 metros más adelante, tras cruzar la carretera, se halla el monolito jacobeo que indica la distancia a la última localidad del Camino de Santiago francés por Aragón, Undués de Lerda (87 kilómetros a pie), y a Santiago de Compostela (858 kilómetros).

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La primera parte del Camino de Santiago francés por Aragón conduce a los peregrinos hacia el sur por un sendero descendente y casi paralelo al río Aragón, que da nombre a este valle pirenaico. Antes de completar el primer kilómetro de recorrido, pueden contemplarse las ruinas de lo que un día fue el Hospital Monasterio de Santa Cristina de Somport. Un centro que acogió a millones de peregrinos y que vivió su expansión en el siglo XIII, aunque su existencia está acreditada ya previamente por el monje Aymeric Picaud, en el Códice Calixtino. Precisamente este texto lo incluye como uno de los tres hospitales más importantes de la Cristiandad, junto con el de Jerusalén y el de Mont-Joux.

Superado este yacimiento arqueológico, cuyas excavaciones dirige José Luis Ona, se encuentra la urbanización de la estación invernal de Candanchú, la estación más antigua de toda la Península Ibérica, y cuyas pistas y remontes pueden contemplarse en esta parte del recorrido. El contrapunto a estas infraestructuras del siglo XX se halla en lo alto del cerro del Castellar, que conserva algunas ruinas del Castillo de Candanchú, edificado en el siglo XIII. El siguiente hito en el itinerario es el Puente de Santa Cristina, que permite cruzar el río Aragón e introduce, de nuevo, a los peregrinos en un sendero.   

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Antes de llegar a Canfranc Estación, el Camino regala otras vistas como el Puente del Ruso y la fortaleza de Coll de Ladrones, del siglo XVI y reconstruida en el siglo XIX. Todo ello, con la combinación, durante la estación de otoño, de los colores verdes y ocres de los diferentes árboles. También acompañan a los peregrinos los sonidos del río Aragón, entremezclados a cada paso con el crepitar de las hojas caducas, en la estación previa al invierno.

La boca sur del túnel ferroviario de Somport da la bienvenida en Canfranc Estación a los peregrinos. La Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc, emblema de este lugar, se concibió en el siglo XX como escaparate de entrada a España de los visitantes extranjeros. Lo fue hasta 1970, cuando se cerró la línea internacional con Francia a causa del accidente de L’Estanguet. Tras varias décadas de inactividad, en abril de 2021 se inauguró una nueva terminal para los trenes procedentes de la capital aragonesa y para 2025 está prevista la reapertura de la conexión ferroviaria Pau-Canfranc-Zaragoza.

  • El Puente de los Peregrinos, en Canfranc Pueblo.

En la parte final de esta primera etapa del Camino, el peregrino puede observar la Torreta de Fusileros del siglo XIX antes de continuar por un espeso sendero en dirección hacia Canfranc Pueblo, un lugar que nació como localidad fronteriza para el tráfico de mercancías entre España y Francia. La Torre de Aznar Palacín del siglo XIV y la iglesia de la Asunción del siglo XVI forman parte de su patrimonio histórico. Además, cuenta con un albergue, recién reformado, para la acogida de peregrinos.

A la salida del pueblo, se encuentran las ruinas de la Iglesia de la Trinidad del siglo XVI. El cruce del río Aragón por el Puente de los peregrinos del siglo XVI determina el inicio de una nueva etapa, cuya primera parada será el pueblo de Villanúa.

Autores: Antonio Pardo y Marina Cañaveras