Será imposible que no incurra en lugares comunes. Pido perdón por ello por adelantado.
Mi estreno como decana-presidenta de Periodistas de Aragón ha sido accidentado, extraño, triste y difícil. Pospuesto el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, sin fecha para celebrar la Fiesta de los Periodistas y teniendo que conmemorar el Día Internacional de la Libertad de Prensa desde el confinamiento, nada es ahora lo que parecía que iba a ser.
Esta Junta arrancó con ganas, con decenas de proyectos, con muchas personas empujando y estirando… y este puñetero virus ha puesto la casa de cada uno, y la nuestra, la común, la de los Periodistas de Aragón, patas arriba.
Ya arrastrábamos nosotros nuestros propios virus, algunos genéticos y otros adquiridos por contagio involuntario. Sin pretender ser exhaustiva ni generalizar: precariedad, escasa credibilidad social, bulos y noticias falsas, ínfimos salarios, falsos autónomos, desigualdad latente, falta de motivación, problemas de independencia… Y ahora, doble ración de problemas para una profesión a la que amamos pero de la que despotricamos muchas veces, casi todas ellas, con razón. Y que también necesitaría buenas dosis de autocrítica.
Cada uno cuenta la película que ha visto y yo quiero que la mía, la que os vengo a contar este 3 de mayo de 2020, en plena era de la COVID-19, tenga un final abierto a la esperanza.
No hay recetas mágicas. Y hay quienes están sufriendo un ERTE, quienes han visto empeorar sus condiciones de trabajo, quienes temen por el futuro de sus medios y quienes ven cómo disminuye el volumen de sus clientes. Quienes aún arrastran las consecuencias de la crisis de 2008 y quienes se plantean abandonar su vocación. Pero somos necesarios y necesarias.
No será fácil recomponernos, pero ante las presiones, valentía. Ante la desesperanza, buen humor. Ante la desinformación, rigor y contraste. Ante la precariedad, lucha. Ante la poca credibilidad, autoestima y esfuerzo. Entre nosotros y nosotras, empatía, solidaridad y ayuda. Solo haciendo piña saldremos de esta, como sociedad y como colectivo. El Colegio y la APA van a arrimar el hombro los primeros, pero necesitamos vuestra implicación y empuje, vuestras ganas, ideas, proyectos y, por supuesto, vuestras risas. Confieso que muchos de mis mejores amigos y amigas me los ha dado esta profesión. Tampoco podemos dejar que eso desaparezca.
Y ahora toca reinventarse. Todos. Las empresas y sus trabajadores. Las primeras teniendo claro que el periodismo no es posible sin periodistas. Y los segundos arrimando el hombro y haciendo lo que mejor sabemos hacer: contar historias desde el rigor y la valentía. No me creo que no sea posible.
Que esta nueva web del Colegio y la APA que hoy estrenamos sea una metáfora de los tiempos claros que están por venir. Aunque a esta tormenta le cueste descampar.

Isabel Poncela

Presisenta-Decana

Periodistas de Aragón