La FAPE se suma a las protestas de los periodistas vascos por la contratación de una persona que no es periodista para el gabinete de prensa del Parlamento

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La FAPE se ha sumado a la denuncia del Colegio y la Asociación Vasca de Periodistas por la contratación de una persona que no es periodista para el gabinete de prensa del Parlamento Vasco. En sendos comunicados, las organizaciones de profesionales piden a las instituciones vascas que corrijan este error y muestren su compromiso con la labor periodística y con la necesidad de que, en tareas de Comunicación, se defienda la formación académica en Ciencias de la Información para impulsar una profesión que es un servicio público imprescindible en cualquier sociedad democrática.

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La exigencia de que las Administraciones Públicas exijan titulación en sus gabinetes de comunicación es una de las principales demandas de los Colegios de Periodistas y así fue aprobado por unanimidad en el I Encuentro de Colegios Profesionales de España. Este es el comunicado de los periodistas vascos frente a este último caso:

La representación colegiada y representativa del periodismo vasco trasladan a la opinión pública su malestar y preocupación ante la inminente contratación de una persona que no es periodista y que no ha cursado los estudios pertinentes para tareas de Prensa del Parlamento. Con tres facultades de Periodismo y/o Comunicación como existen en Euskadi, es decepcionante, paradójico, contradictorio e injustificable no exigir la titulación en cualquier tarea del ámbito.

El Periodismo vive uno de los peores momentos de las últimas tres décadas, atraviesa una delicada situación en la que se han cerrado medios y perdido miles de puestos de trabajo. La doble crisis, de modelo estructural y económica, la transformación aguda que estamos padeciendo, provoca incertidumbre laboral y coloca a los periodistas ante el reto de ejercer nuestra profesión con la máxima responsabilidad, como garantes que somos del Derecho de los ciudadanos a recibir información independiente y veraz.

Ante esta situación, los organismos e instituciones públicas deberían ser un ejemplo, no añadir más incertidumbre, y entender que los periodistas, desde estándares de calidad en su trabajo, desde la Ética y la Deontología, representamos una disciplina, nos hemos formado y desempeñamos un oficio orientado a la Libertad de Expresión y el Derecho a la Información, motores imprescindibles para el fomento de la Convivencia, el Diálogo y el Debate Cívico.

El Parlamento vasco, como sede y máxima expresión de la soberanía popular, debería corregir este error, evitar en futuras ocasiones contrataciones que actúen de espaldas al Catálogo de Titulaciones oficiales y sus correspondientes salidas profesionales y recordar que “Sin periodistas no hay Periodismo y sin Periodismo no hay Democracia”.