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La responsabilidad del periodista centró las ponencias del curso “Periodismo de autor, con firma” de la UIMP

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El encuentro Periodismo de autor, con firma, celebrado entre los días 10 y 12 en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, reunió a algunas de las más reconocidas figuras del periodismo español. Nombres como Rosa María Calaf, Gervasio Sánchez, Sergio Martín o Forges trataron en sus distintas ponencias sobre cuestiones como los deberes y la responsabilidad del periodista.

FOTO: Esteban Cobo/UIMP
FOTO: Esteban Cobo/UIMP

El humor gráfico estuvo representado por Antonio Fraguas, Forges, de El País; Julio Rey, de El Mundo, y José Manuel Puebla, de ABC. Durante su ponencia se tocaron temas de actualidad, como el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, que para Rey abre un nuevo debate: “Hasta qué punto la sacrosanta libertad está por encima de la libertad de la expresión de las personas“. Sobre esto, Forges ha añadido que “nunca, y en un estado democrático tampoco, se puede decir lo que te dé la gana”, y ha comentado que “no es lo mismo libertad de expresión que lo que tenemos, que es libertad de expresarse”.

Sobre su trabajo, los tres dibujantes creen que en España hay futuro dentro de su profesión, porque, como ha afirmado Rey, “este país para crear ministros es peor, pero para crear chistes es buenísimo”. Puebla ha explicado que “el panorama actual nos obliga a ponernos en el papel de serios y a ellos (los políticos), en el de chistosos”. Además, Forges ha destacado la importancia de publicar en las páginas de un periódico en la actualidad, una experiencia que “implica los últimos vestigios de la historia”.

Transmitir “elementos de conocimiento”

La periodista Rosa María Calaf comentó la actualidad periodística y los fallos que se cometen en la profesión. Para resumir la situación destacó que “el Washington Post se vendió por menos dinero que la cláusula de rescisión de Messi, esta es la sociedad que tenemos”.

El principal error que cometen los ciudadanos es informarse en los medios de comunicación que tienen la misma ideología que ellos, porque “de lo que hay que aprender es de lo que es distinto”. Y uno de los errores de los medios es informar de lo que la audiencia quiere escuchar: “El periodista tiene que contar las cosas porque es lo que es, no porque quiera escucharlo la ciudadanía”.

“La formación es esencial, porque hay una responsabilidad extraordinaria con lo que se dice y también con lo que no”. Asimismo, la que fuese corresponsal de TVE en Asia aseguró que “el periodista primero es persona y tiene que tener unos conocimientos porque la cultura general es importantísima y fundamental” para poder informar.

En esta línea explicó que la misión del informador es “observar, analizar, tratar de comprender, porque nada es blanco o negro” y de esta manera se podrá ofrecer al ciudadano los “elementos de conocimiento que le van a permitir formarse una opinión y tomar decisiones”. Así, señaló el error que supone informar sin contrastar por querer ser el primero, ya que “siempre tiene que primar el contenido sobre la forma y la velocidad”.

Sobre el modo en el que se le dan las noticias a los usuarios, Calaf resaltó que en la actualidad “hay que disfrazarse de reportero intrépido” y ha explicado que “a los ciudadanos y espectadores se les ha acostumbrado a que esa es la mejor información”.

Por otro lado, la periodista afirmó que “el poder político, el económico y el mediático tendrían que estar separados y ahora mismo están mezcladísimos”, algo que definió como “poner a cuidar de las gallinas al zorro”. ¿Un ejemplo? El derribo de la estatua de Sadam Hussein en Irak, que “estaba totalmente orquestado y eso no se vio en los medios”. A la vez, afirmó que existe “una voluntad de desprestigio de la prensa”. ¿A quién le beneficia eso?, ha preguntado Calaf, dejando la respuesta en el aire.

Información y opinión

En declaraciones a los medios de comunicación, Calaf, junto a sus compañeros Sergio Martín, director del Canal 24 horas, y Ana Samboal, ex directora del Diario de la Noche en Telemadrid, apelaron a la responsabilidad que tienen no solo los medios de comunicación, sino la audiencia en el control de la calidad de la información, donde Samboal incidió en que el periodista tiene que efectuar “el primer control y el último”.

Sergió Martín aseguró que aunque el espectador afirme que “el morbo no le gusta”, se sabe que “sí le gusta”, para referirse a la mencionada responsabilidad de la audiencia y a que no entienda la realidad a través de “tricotomías”. Tambien, el periodista lamentó que la audiencia cree que sabe “de qué pie cojea el periodista” debido a su forma de entender la realidad.

Respecto a este tema, Samboal ha aseguró que luchará para que no la “encasillen” en una determinada posición ideológica y ha hecho hincapié en la necesidad de distinguir entre “ideas políticas y partidistas”. En cuanto a la inmediatez informativa, la periodista ha opinado que la misma limita “mucho la calidad del producto informativo” y que dicha velocidad provoca “tiempos complicados”. “Ejercer la profesión de periodista es una cuestión de alto riesgo”, ha afirmado.

Martín trató su experiencia en la televisión “en un momento en que la información política es muy interesante” haciendo referencia a los debates entre políticos y compañeros. En un ejercicio de autocrítica reconoció que “en ocasiones por exprimir al máximo al político acabas tratándole como un tertuliano y polemizando con él, cuando le debes poner frente a sus contradicciones, ya que no tienes derecho a decirle que miente”. De ahí que debas mostrar al espectador la información de una manera clara, debes decirle “cuando estás informando y cuando das una opinión”. A lo que ha añadido “tú no tienes que ser noticia, tienes que contarla”.

Iluminar la realidad

El fotoperiodista Gervasio Sánchez acercó la realidad del periodismo nacional e internacional a través de historias, imágenes y muchas anécdotas, mostrando su indignación por la falta de actuación de la comunidad internacional en varios conflictos bélicos y ha destacado que si “esta hubiera intervenido mucho antes, no se hubieran producido en países como Sierra Leona”. Así, también ha destacado que “parece que hemos olvidado que estas guerras son eternas” y que “siempre ha habido refugiados”.

En esta línea, el fotoperiodista también habló sobre el impacto emocional que provocó la imagen del niño sirio Aylan, que apareció fallecido en las orillas de una playa griega “gracias a ese impacto, la comunidad internacional se planteó cuadruplicar el número de asilados sirios”.

El fotoperiodista también criticó la politización de los medios de comunicación que, a su juicio, lleva existiendo más de treinta años, insistiendo en que “los profesionales de la información deben vigilar el poder económico y político y no mostrar tanto la virtud de bancos y cajas de ahorro”.

También explicó por qué tuvo que dejar de colaborar con medios españoles que, en su opinión, “maltrataban a los protagonistas de mis historias, personas de la periferia, de zonas oscuras y olvidadas”. Y es que, su visión periodística es “muy clara”: “Por encima de todo, el periodismo es sagrado y una sociedad sin él, está condenada a ser manipulada. La oscuridad que este oficio muchas veces no ilumina, hace que las sociedades se vuelvan más apagadas y que aparezcan personajes que no tienen que ver con la realidad”.