La periodista Silvia de Félix explica en Heraldo su labor como observadora electoral internacional

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La única aragonesa que trabaja en las misiones de observación internacional de la UE, la periodista y miembro de APA Silvia de Félix explica en una entrevista en Heraldo de Aragón, cómo se desarrolla una labor que requiere “dejar tu casa dos o tres meses y trabajar en lugares recónditos”. Los observadores electorales, deben tener un título universitario, hablar al menos dos idiomas extranjeros y superar un cursillo de formación del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Silvia de Félix saluda a la presidenta de una mesa electoral en Burundi
Silvia de Félix saluda a la presidenta de una mesa electoral en Burundi

Según explica de Félix, son los Gobiernos que convocan elecciones quienes invitan a los observadores, firmando un memorándum en el que se comprometen a dar libertad a estos para moverse y entrevistarse con opositores. Los observadores trabajan durante unas ocho semanas sobre el terreno y a las 48 horas de la votación emiten ya un primer informe “sobre la campaña, la votación, el comportamiento de los medios, el papel de la sociedad civil… Después se elabora un informe final en el que se incluyen recomendaciones, y ahí cada país es soberano de aplicarlas o no”. Por esa libertad, la periodista señala que la UE está planteándose “si envía misiones a países que no han tomado nota de estas recomendaciones”.

La observadora electoral cuenta también algunas de sus experiencias personales trabajando en países como Guinea, donde el 15% del equipo enfermó de malaria y destaca en especial la importancia del derecho de voto, señalando: “A mí me marca siempre el empeño de la gente por ir a votar, quiere que su voto signifique algo”.

El papel de los medios de información es una cuestión que a Silvia de Félix demuestra que le preocupa especialmente. Así, señala : “Lo que más me ha llamado la atención de Guinea, aunque lo puedo entender dadas las carencias económicas que tienen los medios ahí –el mercado publicitario es mínimo–, es que el periodo de campaña electoral para ellos constituye una fiesta: venden directamente sus espacios editoriales a quien los quiera comprar. ¡Y no informaban de cuándo ese espacio estaba patrocinado o no! Es uno de los puntos que menciono en mi informe”.