María Angulo: “El Nobel a Alexievich es un reconocimiento muy importante al periodismo narrativo”

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En los últimos días un nombre ha saltado a los medios de comunicación, Svetlana Alexievich. Ella es la última ganadora del premio Nobel de Literatura y la primera periodista en obtener el preciado galardón, con un género a menudo olvidado por los grandes medios, la crónica periodística. Hablamos con María Angulo, profesora de Periodismo de la Universidad de Zaragoza, experta en este género.

María Angulo es especialista en Periodismo Literario e Historia del Periodismo. En 2014 publicó el libro “Crónica y Mirada” (Libros del K.O.), un estudio sobre periodismo narrativo, y es directora de la revista digital Zero Grados. Además compagina su labor docente con artículos en diversas revistas y escribe la sección “Carne de Crónica” en El Periódico de Aragón.

Svetlana Alexievich ha sido la primera periodista en ganar el premio Nobel de Literatura, ¿Supone el reconocimiento definitivo de la crónica periodística como género también literario?

Al poco de enterarse del premio para Svetlana Alexievich el diario argentino Clarín titulaba “Un nobel a la crónica periodística”

No sé si es tanto el reconocimiento, pero es una alegría para el periodismo. Como también lo son los trabajos que se premian en la Fundación Gabriel García Márquez de Nuevo periodismo Iberoamérica (FNPI), que acaban de tener lugar, o como los Premios Pulitzer norteamericanos. Pero, vamos, un Nobel, son palabras mayores.

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María Angulo

El periodista mexicano Luis Guillermo Hernández nos recordaba el estudio Literary Journalism Across the World (editado en 2011 por Bill Reynolds) que dedica todo un capítulo al trabajo de Svetlana Alexievich, escrito por John Hartsock, investigador de la universidad de SUNY, en Nueva York. En este capítulo se compara el trabajo de Alexievich con el de otra gran cronista rusa, Anna Politkovskaya y las coloca a ambas como herederas lejanas del periodismo literario norteamericano y más cercanas del trabajo que hizo el cronista Egon Erwin Kish. Un periodista y reportero checo, que escribía en alemán. Participó en la Guerra Civil Española, dirigiendo durante algún tiempo un batallón de las Brigadas Internacionales. Es de los pocos trabajos que hay sobre la premiada.

Y sí que parece ser la primera vez que se premia a una periodista que escribe periodismo, no literatura. No creo que sea el reconocimiento definitivo a la “crónica periodística” pero sí es muy importante para el periodismo, en general, y para el periodismo literario o narrativo en particular.

El reconocimiento de un género o de un autor no lo dan los premios, sino todos los ciudadanos y en este caso los de la profesión periodística. A cualquier periodista le enorgullece este Nobel, pero siguen siendo escasos los medios y las publicaciones que se ocupan de respaldar verdaderamente la “crónica periodística” de la “escuela de Kapuscinsky”, “de García Márquez” (otro Nóbel, entiendo que por toda su trayectoria), “de Rodolfo Walsh” o “de Elena Poniatowska” (Premio Cervantes). De hecho el desconocimiento sobre el periodismo literario es grande y es curioso que todavía algún medio, después de dar cuenta de que es la primera periodista premiada, sigue anunciando sus Voces de Chernóbil como su primera “novela” (¡NOVELA!) editada en España.

-En el eterno debate sobre la relación entre Periodismo y Literatura, ¿es la crónica un acercamiento a estas dos formas de contar historias?

La crónica nació como género literario e histórico. Es un género de origen latino con esa idiosincrasia híbrida; y por eso, al conformarse como género periodístico, siempre ha resultado de compleja clasificación. Porque se escapa de la taxonomía anglosajona de story y comments. En la crónica periodística hay hechos, narraciones, opiniones, interpretaciones y valoraciones. Y la crónica necesita un narrador testigo, que desde su subjetividad, con su particular mirada construya el hilo narrativo. Luego la preocupación de la crónica por la forma no es banal; ni siquiera un adorno. Tampoco se trata de “dar color”, ni de “hacer literatura”, si queremos utilizar esta expresión peyorativamente. Se trata de contar bien los hechos, de narrar con precisión y persuasión, empleando para el caso todos los recursos que la retórica pone a nuestro alcance.

El lenguaje es un elemento esencial y no promocional en la crónica periodística. Rodríguez Bernal en su libro La crónica periodística. Tres aproximaciones a su estudio daba cuenta de esta singular y fructífera relación entre Periodismo y Literatura en la crónica. Comentaba que “es, entre todos los géneros periodísticos, el que más ha contribuido a mantener la conexión entre literatura y periodismo. Tanto que puede ser considerada como el eslabón que ilustra el proceso evolutivo que lleva desde el terreno exclusivo de la literatura al de la pura información”.

-¿La crónica es un género de moda? ¿A qué se debe este creciente interés?

No sé cuánto está de moda el género, la verdad. Cuando algo está de moda, vende ¿no? Y yo no veo que se lea crónica, ni que se venda mucho. Las revistas dedicadas a periodismo narrativo malviven, como el resto de los medios ahora mismo. Y los libros en las librerías suelen llenarse de polvo antes de venderse y de leerse. Otra cosa es que se esté nombrando. Desde dos antologías sobre crónica que se publicaron en España en 2012 (una coordinada por Darío Jaramillo en Alfaguara y otra por Jorge Carrión en Anagrama), se le ha dado algo de impulso a este tipo de periodismo. De nuevo un reconocimiento desde España, porque en Colombia, Argentina, Perú, México… este impulso viene de antes.

Fotografía (Jacobo Yashin)
Fotografía (Jacobo Yàshyn)

Revistas digitales como FronteraD, Jot Down, El Estado Mental, Fiat Lux o Altair Magazine apuestan por el periodismo narrativo y por la crónica. ¿Es Internet un buen medio para hacer llegar este periodismo de largo aliento a más personas?

Creo que Internet es el medio, así que no queda otra opción que hacer que sirva para el corto y el largo aliento. La ventaja de Internet es que la extensión de un artículo, en términos económicos, no tiene por qué ser un problema. Estas revistas que citas son proyectos interesantísimos españoles que, en su mayoría, se fijan en modelos americanos actuales como Narratively, Anfibia, El Malpensante, Etiqueta Negra. De este asunto de modelos de negocio y de revistas especializadas en periodismo literario, y en lo que también se define como Slow Journalism (periodismo pausado) saben mucho, aquí en Aragón, Jorge Miguel Rodríguez y José María Albalad.

¿Cómo ha ido evolucionando la crónica periodística a lo largo de los años?

Bueno, esto da para un par de tesis. Solo te comentaré que al menos Voces de Chernóbil de la premiada Svetlana Alexievich es un clarísimo exponente de la crónica urbana actual en su apuesta por representar la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad, registrada en la actual Ucrania en 1986. Y llegar a ella a través de fragmentos y de técnicas de reproducción, como el montaje y el collage de imágenes. Es la polifonía de voces, como hiciera a su manera Poniatowska en La noche de Tlatelolco o de otro modo John Hersey en Hiroshima, la que sirve para recomponer el relato traumático de quienes fueron víctimas de la catástrofe de Chernóbil.

Lo polifónico, lo marginal (que está en los márgenes, lo alejado del foco de las cámaras, lo alejado del argumento central del periodismo convencional), lo fragmentario, forman parte de la crónica actual, que huye del discurso de la autoridad y de la certeza. Por eso los cronistas investigan mucho y durante tiempo para tratar de reproducir todas las capas de un conflicto, de reproducir todas las voces y puntos de vista. Se instalan en la duda; en la realidad que suele ser esquiva y compleja y desde ahí intentan interpretar lo que observan de primera mano y a través de multitud de fuentes.

En México, ahora mismo se está haciendo un gran esfuerzo por dar cuenta de la guerra del narco y contra el narco. Y las técnicas narrativas que encontramos en esas crónicas son similares. Entre las cenizas (2011) de la Asociación de Periodistas de A Pie es un buen ejemplo.

– En 2014 publicaste el libro Crónica y mirada (Libros del K.O), un estudio sobre la importancia de la mirada en este género periodístico que cuenta además con piezas de destacados cronistas ¿Qué importancia tiene saber mirar, la mirada del periodista, en la crónica periodística?

Hay algo inherente a todo cronista: su capacidad de observación; tener la mirada educada para saber dónde fijar la atención y detectar la fisura, el pliegue, la dificultad, lo oculto. Al menos debería exigirse esa cualidad y adiestrarse para ello, que no es fácil, nada fácil. La mayoría de las veces nos bebemos tranquilamente las versiones oficiales de cualquier conflicto o situación y solo a posteriori nos cuestionamos la catástrofe. La capacidad de observación es clave para el periodista y, en el caso del periodismo narrativo, en la mayoría de las ocasiones esa mirada elabora un punto de vista y da lugar a una voz narrativa singular. Configura un ethos que se proyecta con fuerza. Al menos con la convicción y el estilo necesarios para que, como lectores y ciudadanos, nos acerquemos a esa crónica pensando que lo que se nos cuenta es importante, significativo y honesto. Además de que su particular estructura y expresión nos seduzca y pueda emocionar como pasa con la buena literatura.

Fotografía (Zero Grados)
Fotografía (Zero Grados)

-La revista que diriges, Zero Grados, surgida en las aulas de la Universidad de Zaragoza, también es un ejemplo de periodismo narrativo. ¿Qué balance haces de esta iniciativa?

El balance no puede ser más positivo. Ya son 15 meses de vida y aunque surgió de la asignatura de Suplemento o Revista Especializada que se imparte en el segundo cuatrimestre del 4º curso del Grado de Periodismo, ya camina sola. Bueno, sola no, que hay horas y horas de trabajo. Tratamos de tener presente esa mirada de cronista que comentaba arriba y no renunciamos a los artículos, crónicas y reportajes extensos si lo requiere el caso. Tenemos muy buenos artículos y el reconocimiento y seguimiento que se nos hace desde diversas redes sociales y medios es bastante alto.

Con todo tenemos mucho trabajo por delante, tanto en aspectos formales, que esperamos solventar en parte pronto, gracias a un cambio en la imagen de la web; pero sobre todo de contenido, porque aunque nos esforzamos, las buenas crónicas periodísticas requieren de mucho tiempo, de trabajo de campo, documentación; y después, de un proceso de escritura y de edición minucioso. Y no siempre tenemos ese tiempo, porque Zero Grados es nuestra casa, no nuestro trabajo y a casa llega uno contento pero a veces también con ganas de descansar.