Los corresponsales, en situación de emergencia

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La situación de los corresponsales es complicada en las zonas de conflicto. La razón es que se está utilizando a los profesionales como monedas de cambio. Hace tan solo unos días saltó la terrible imagen de la decapitación del periodista americano James Foley a manos de un terrorista en Siria. El corresponsal llevaba sufriendo un secuestro desde hace casi dos años. “Los terroristas del IS decapitan a James Foley, periodista de EE UU secuestrado en Siria en 2012”, publicó 20 Minutos.

A partir de ahí los datos y las nuevas noticias que se descubrían mostraban el horror al que había sido sometido el periodista, junto a un grupo de secuestrados, según informó el propio Foley en una carta que envió a su familia. (ABC). “He tenido días débiles y fuertes. Nos alegramos mucho cuando alguno de nosotros es liberado, pero, por su puesto, añoramos nuestra propia libertad“, explicó Foley a un preso que iba a ser liberado para que le comunicara esta y otras informaciones acerca de su cautiverio y de sus anhelos.

Además el vídeo continuaba reproduciéndose en Youtube. Después el canal de vídeos online decidió eliminar el contenido, aunque para entonces ya había sido compartido tanto por medios de comunicación como por usuarios. “YouTube retira el vídeo de James Foley, pero LiveLeak lo mantiene”, fue el titular de Clases de Periodismo. En esta línea, el corresponsal Ramón Lobo manifestó que no había que mostrar el vídeo de Foley porque es un mensaje para reclutar yihadistas, según declaraciones recogidas en La Sexta.

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Imagen de archivo de James Foley publicada en la web Free James.

Ante las distintas formas de actuación de los medios, la BBC comentó las pautas de cómo había decidido realizar la cobertura de esta noticia y por qué no había publicado las imágenes de la decapitación. “Evitamos ‘incluir material que condone o presente en una luz favorable la violencia, el comportamiento peligroso o antisocial o material que posiblemente aliente a otros a copiar ese comportamiento, a menos que esté claramente justificado desde el punto de vista editorial’, reflejaron como una de las razones, entre las que también figuraba el respeto a la familia del periodista americano.

El caso de Foley sacó a la luz cifras escalofriantes acerca de los corresponsales que trabajan en zonas de conflicto. La Asociación de la Prensa de Madrid recogía una noticia en la que se apuntaba que al menos 70 periodistas habían muerto en Siria. Además añadía la siguiente declaración del director adjunto del Comité para la Protección de los Periodistas, Robert Mahoney: “Los periodistas locales y extranjeros ya sabían que Siria es el país más peligroso para la prensa antes de que la decapitación de James Foley lo haya extendido al público general”.

 

Una nueva amenaza.

El mismo grupo yihadista que decapitó a Foley anunció en el vídeo que actuaría de igual forma con el periodista Steven Sotloff (BBC) si el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, no respondía a sus exigencias. Las organizaciones, como Reporteros Sin Fronteras, los periodistas agrupados en la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), las redes sociales y la propia madre del rehén (la noticia enlazada pertenece a EL MUNDO) han mostrado su total rechazo a esta amenaza y han procedido a defender los derechos del americano y del resto de profesionales que se encuentran en zonas de conflicto.

Por su parte, Reporteros Sin Fronteras ha urgido a Estados Unidos a actuar rápido en el caso Steven Sotloff. En el comunicado han puntualizado: “Cuando los periodistas son tomados como rehenes, sus gobiernos tienen el deber de actuar. En el caso de Sotloff son los Estados Unidos. Salvar rehenes no debería dejarse en las manos de sus familiares o de los medios de comunicación”.

La presidenta de la FAPE, Elsa González, también reflejó el malestar por los secuestros y amenazas. “Libertad para Steven Sotloff, bajo amenaza de muerte, y decenas de reporteros secuestrados para apagar la información en Siria“, fue un mensaje que publicó en Twitter. Además,la propia Federación denunció la precaria situación de muchos freelance en zonas de conflicto. Entre otras dificultades se citaban no contar con el respaldo de una empresa periodística y sufrir unas condiciones económicas lamentables.

Cabe añadir que la Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha continuado con su labor de señalar las amenazas y los problemas a los que se enfrentan los profesionales de la información. En concreto, esta semana se ha resaltado la violencia contra los periodistas en Irak y la petición de liberación de dos informadores franceses en Indonesia.

 Fotografía publicada en la página web Free James Foley.