Clara González: “Hay muchos jóvenes que están intentando volver para dar al periodismo el sentido que tenía antes”

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Leticia Celma

La nueva generación de periodistas es digital y si no que se lo pregunten a Clara González Tosat (Huesca, 1990). Sus experiencias laborales siempre han estado enfocadas a los medios ‘online’ y a la investigación. Por estos intereses ha logrado la beca de la Fundación Rafael del Pino que le permitirá analizar los medios en Internet en lengua española en  la Universidad de Harvard en Estados Unidos durante 12 meses. No es su primera estancia en el país americano, meses antes había realizado labores de “teaching assistant” en Minnesota. “Espero poder avanzar, aprender, extraer todo lo que pueda, enseñar de lo que somos capaces y traerlo de vuelta y que esto marche para adelante, porque si nos vamos todos, ¿qué va a pasar?”.

¿Por qué estudió Periodismo?

En realidad empecé a estudiar Ingeniería Informática. Periodismo siempre me ha gustado. Mi abuelo compraba el periódico todos los días y yo siempre lo leía. Al llegar 2008, que ya empezaban a estar las cosas un poquito feas, hablando con mis padres, me dijeron que también se me daba bien la informática. Entonces preferí hacer la Ingeniería. Lo hice en la Universidad de San Jorge. Estuve genial porque el entorno es más pequeñito y la atención es más personalizada. Pero lo pasé mal en el sentido de que no quería dedicarme 40 años de mi vida haciendo eso. Tuve un bache en febrero, y en cuanto mandé la solicitud para el cambio de carrera, ya era feliz. A mis padres les costó un poco, pero luego muy bien. Desde primero todo lo que hacía me gustaba. El cambio mereció la pena.

 

¿Qué experiencias profesionales ha tenido?

Empecé las prácticas en segundo de carrera con una academia de idiomas que decidió lanzar los programas de viajes al extranjero y, para que los padres pudieran ver lo que estaban haciendo sus hijos, querían abrir blogs. Siempre me ha gustado el periodismo digital y todo el tema de blogs y redes sociales. Llevaba entre 19 y 21 blogs cada día. Los monitores me mandaban las actualizaciones, yo las maquetaba, las redactaba, ponía las fotos y mandaba mensajes a los padres. La segunda fue con Sinedit, una red social de Literatura que empezó hace tres o cuatro años, y estaban buscando una persona que les llevara las redes sociales y generara contenido en la web. Estuve un tiempo hasta que empecé con el proyecto y se me fue de las manos, porque era mucho trabajo. Al margen de eso, también trabajé en una empresa de protocolo de Huesca desde los 18 años. El resto fue la beca del año pasado como “teaching assistant” en la Universidad de Minnessota. Ha sido de las mejores que recuerdo porque he conocido a mucha gente, he aprendido y he enseñado, que creo que es importante. Nunca había tenido una experiencia docente como tal y me quedé muy satisfecha.

 

¿Qué oportunidades había cuando finalizó la titulación en junio de 2013 en la Universidad de San Jorge?

Todos los compañeros teníamos el mismo sentimiento de “y ahora dónde nos metemos”. Yo desde que me dieron la beca dormí muy tranquila porque no me había tenido que preocupar por esto. Pero, hablando con mis compañeros, están haciendo prácticas, son principalmente becarios y el dinero que les van a dar, en compensación del trabajo que van a realizar, es un poco escaso. Además no es permanente. Hay mucha gente que va renovando becas, pero hay otros que van saltando de medio en medio. El panorama es un poco malo. Cuando terminamos ya nos lo veníamos venir. Pero siempre tienes la ilusión de decir: “Esto va a cambiar y si no lo cambiaremos nosotros”.

 

¿Qué pruebas pasó para trabajar en la Universidad de Minnesota?

Estaban buscando una profesora de español. Entraba en juego toda España y Latinoamérica. Con la Universidad de San Jorge había contacto por una profesora que había estado allí y decidieron promocionar la beca. Hicieron una serie de entrevistas, había que presentar cartas de recomendación y un “personal statement” (como una introducción de ti mismo). Pasamos las entrevistas con la profesora que estuvo allí porque conocía bien el terreno y sabía lo que iban a pedir, todo en inglés. Salí elegida como representante de la Universidad. Ellos hicieron una preselección entre más gente de España y Latinoamérica, y nos entrevistaron por Skype cuatro personas muy serias, pero amables. Me quedé con muy buena sensación. Nunca había hecho una entrevista en la que me sintiera tan a gusto. A las dos o tres semanas, ya estaba haciendo otras cosas, y me llegó el email de que me habían seleccionado. A partir de ahí fue tremendo, llamar a todo el mundo, la embajada, visados, certificados del banco y un examen médico.

Clara González
Clara González Tosat investigará sobre medios digitales en la Universidad de Harvard./L.CELMA

¿Qué tareas llevó a cabo como “teaching assistant”?

Además de estar de asistente en el departamento, por el tipo de visado me pedían una serie de asignaturas que tenía que aprobar. Utilicé esas asignaturas para complementar mi formación. Era la representante cultural de España en Minnesota. Tuve mucha suerte con el departamento, mi jefa era sevillana, era la única española en el campus, y nos entendimos muy bien. Me encargué de trabajar con los alumnos, de hacer tutorías, del tema de pronunciación y de lectura, de las clases de conversación y de dar ponencias sobre la música tradicional en España. También me dieron la oportunidad de sustituir a profesores. Además cada martes teníamos la mesa de español. Nos metíamos en la cafetería, cenábamos todos juntos y solo se podía hablar en español. Al principio los alumnos iban con miedo, me veían demasiado joven. Poco a poco la respuesta de los alumnos fue increíble. El último día vinieron unas 60 personas a la cafetería para practicar español y conocerse entre ellos. Me sorprendía, porque en la universidad en España enseguida haces piña. Pero allí, como comparten tantas clases, las amistades se hacen fuera. Algunos habían ido juntos tres años a clases de español, pero no se hablaban. Lo he pasado genial y creo que ellos también. En general todas las actividades que se propusieron desde el departamento, como noticieros, presentaciones y proyección de películas, obtuvieron buena respuesta.

 

Por lo que cuenta el español tiene bastante demanda en Estados Unidos.

Sí, hay muchísima población hispana en Estados Unidos. Cada vez va creciendo más. Hay estudios que decían que de aquí a diez años uno de cada cuatro estadounidenses será hispano. Hay mucha inmigración. Por ejemplo, dos chicas que querían ser enfermeras se daban cuenta de que había un problema en la sociedad. Llegaba un ciudadano mexicano a un hospital con su seguro y no podía comunicarse con los médicos y no podía explicar bien qué le pasaba. Entonces ellas pensaban: “Yo puedo ser esa enfermera o ese médico que puede ir y ser el nexo entre ellos”. También hay guarderías especializadas para no angloparlantes. Hay un “nicho” de mercado para el español, porque es el segundo idioma más hablado. En Estados Unidos está en auge.

 

¿Cuándo empezó a querer investigar sobre medios digitales en español en Estados Unidos?

A partir de segundo de carrera, con el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, el profesor Manuel Viñas me ofreció presentar una comunicación con él. Al final acabamos presentando un artículo sobre la web semántica y los medios, que fue muy interesante. Me di cuenta que no solo era escribir por escribir, sino que había una parte de sentarte con 20 libros, leer, analizar, citar, y a mí eso me gustaba. Me encanta leer y me parece muy interesante todo lo que puedes encontrar. Y luego redactar algo tuyo, con tus conocimientos. Eso se presentó al congreso y fue aceptado. Cada año he presentado una o dos ponencias al Congreso. Las dos últimas fueron con el profesor Víctor Manuel Pérez (USJ). En las asignaturas de ‘Edición y gestión de contenidos digitales’ trabajamos haciendo congresos online y, por ejemplo, sobre redacción periodística en Twitter. Eso lo presenté con el compañero Jorge Zurraquin. Hicimos un vídeo en youtube y lo promocionamos. Acabó en un congreso, como una publicación oficial. Entonces te das cuenta de que tu trabajo no se queda solamente allí, sino que redactándolo y adaptándolo al formato que te piden, eso vale, se publica, las personas lo leen y sirve para ayudar en otros temas. También me parece curioso que la investigación en la Comunicación se centra más en teoría que no en hechos de ahora. Cuando haces un análisis de portadas es más interesante ver las palabras y el lenguaje que usa cada medio y cómo eso influye en la opinión pública. Eso y la investigación para la docencia del Periodismo es algo que no se promociona tanto y me parece muy interesante. No me importa pasarme horas entre libros y escribiendo.

 

¿Qué enfoque le va a dar?

Este proyecto tenía que tener relación con mi carrera. Es una beca que la concede la Fundación Rafael del Pino. En las bases decía que debía tener una relación importante con el español en Estados Unidos y con la carrera. Empecé a buscar sobre medios hispanos y comprobé que la televisión, la radio y la prensa eran muy fuertes. Cuando me metí en periodismo digital, que era lo que más me interesaba, me di cuenta de que no hay una hemeroteca digital, no hay nadie registrando esos medios. Son datos internos. Las personas desconocen que existen esos medios. Quiero hacer un trabajo de investigación enfocado a un análisis, una especie de mapa de todos los cibermedios en español que hay en Estados Unidos y ver el lenguaje que utilizan, a qué personas llegan, cómo se dan a conocer, qué relaciones tienen con otros medios, etcétera. Es algo que falta. Hay que hacer una investigación grande porque hay muchas webs con listados enormes, pero luego la página no va, el periódico no es en español sino en inglés, los que están no sabes ni cómo se han creado ni nada. Y además compararlo con los medios españoles.

 

Va a tener que investigar cada medio y ver quién hay detrás.

Cuando estábamos haciendo la entrevista para ver si era una buena candidata, el director Francisco Moreno Hernández me dijo que si viéramos que había cien medios en español se podían reducir a uno por estado o por estados en los que haya más concentración de hispanos. Es cuestión de mirarlo. Pero mi idea era hablar con los directores o los periodistas que estén allí y ver cómo trabajan, quién les da la información, qué agencia de noticias utilizan, etcétera.

 

¿Cree que obtendrá respuesta entre los periodistas?

Al margen de que va a favorecer al periodismo hispano, va a favorecer al periodismo de España también. En las relaciones que he tenido con los periodistas de allá, son mucho más abiertos. Yo estaba en un pueblo muy pequeño y el periodismo local es muy importante para ellos, las noticias pequeñas son las que trabajan muy bien y no tienen problema en mostrarte cómo lo hacen. En general son bastante abiertos porque están orgullosos del trabajo que realizan, que creo que eso nos falta un poco aquí.

 

¿Qué sintió al ser elegida?

Iba en el tren a ver a mi abuela. Leí el email y me eché a llorar. La señora que iba delante se asustó. Leí tres o cuatro veces el email sin creérmelo. Le contesté rápidamente a la directora y me tuvo que volver a escribir porque no le había dicho si aceptaba. Le puse que estaba muy emocionada y todo eso, pero ella necesitaba una respuesta clara para que quedara constancia de que aceptaba la beca. Llamé a todo el mundo. Muy bien, muy contenta. Cuando volví de la otra beca, no sabía qué hacer y para mí es otra vez el descanso.

 

¿Se veía estudiando en la Universidad de Harvard?

Siempre me había gustado por lo típico de que lo ves en las películas. Decía riéndome a mi madre: “Yo me iré a Harvard”. Y me voy. Es un sueño hecho realidad, una de mis metas personales. Hecho realidad y, además, como si no me hubiera dado cuenta. Hasta que no esté allí, no me lo creeré.

 

¿Qué nivel hace falta para que un joven se vaya a Estados Unidos?

Allí hice varias solicitudes para estudiar el máster fuera. De hecho, en la Universidad de Georgetown me admitieron. Hay veces que te piden el GRE, que es un test que hacen todas las personas que quieren ir a una Grad School (una escuela para graduados). Es bastante difícil, con una parte muy fuerte de matemáticas y otra de español. Si además quieres hacer un MBA de negocios, te piden otro test que todavía es peor. Luego te piden el nivel de inglés, generalmente el TOEFL, yo me lo saqué en enero. Lo que encontré más problema es que cuando vienes de otro país, te piden una certificación de que tu título universitario es compatible con Estados Unidos. Pagué 300 dólares para mandar mis notas y demás a una empresa que lo leyera y dijera a qué equivalía y así optar a los máster. Se necesita mucha paciencia, porque es un proceso muy burocrático, mucho nivel de inglés y muchas ganas. Las dos veces que he ido ha sido por becas, sentarme delante de un ordenador y mirar, presentarme, tener suerte y echarle muchas ganas.

 

¿Cómo se adapta una oscense a la vida americana?

Yo lo paso muy mal con la comida. La jefa de allí promovía unas clases donde hicieron hasta tarta de Santiago y la tortilla de patatas en un wok. El tema de la comida es importante porque te das cuenta que en tu casa le dices a tu madre “no me pongas lentejas” y allí soñaba con la fabada de mi abuela. Luego es una sociedad más individualista. En las clases les gusta que transmitas y participes, pero fuera del aula los espacios personales son muy grandes. De hecho, cuando llegué a Huesca, al principio me agobiaba que se pegaran tanto para hablar. Con los estudiantes internacionales he tenido más relación porque estaban en la misma situación que yo. En España la vida se hace en la calle. Allí echaba de menos pasear, estábamos a 34 bajo cero y hubo nieve los ocho meses. Para comprar pan, tenía que pedir un coche. No podía pasear. Tomar un café en un bar es imposible. No existe esa cultura de la vida en la calle. Desde que he llegado a Huesca me he dado vueltas como una boba. Es lo que echaba de menos, eso y comer croquetas. Son personas muy productivas, tienen horarios muy marcados y de eso he aprendido. También he desmitificado los estereotipos que tenían de España.

 

¿Cómo se ve en un futuro?

En un futuro me gustaría seguir investigando o hacerlo de cara a un doctorado para poder dar clases en la universidad. Este año me ha servido para darme cuenta de que a lo mejor el tema de formación se me da bien. No sé qué voy a hacer con esto de no haber trabajado en medios (SONRÍE). Si tengo la oportunidad me meteré donde sea, además allá hay bastantes contactos y me gustaría experimentar eso. Pero, desde luego, la investigación me apetece mucho, me gusta. Además creo que está tan poco potenciado y hay tan poco dinero aquí, que hace falta que se traiga todo lo que esté fuera y saquemos esto para adelante. Que no solamente después de haber estudiado aquí me vaya a otro país y trabajé allá, sino traerlo para España y que sea España quien vaya tirando para adelante.

 

¿En qué situación está el periodismo y qué puede hacer para mejorar?

Al periodismo en España le falta no sé si credibilidad, pero le faltan ganas, le falta periodismo de investigación. Le falta lo que se supone que era en la transición, un cuarto poder que controlaba al gobierno y a las empresas, en el sentido de que todo el mundo tiene ese derecho. En la transición era todo lo que se supone que eran valores del periodismo: credibilidad y transparencia y objetividad. El problema es que hace muchos años que el periodismo está “vendido” y sujeto a la publicidad. Si salta una noticia en la que una empresa se ve perjudicada, supone elegir entre tener una función periodística o jugarse la supervivencia del periódico, y eso es muy peligroso. En muchas ocasiones hemos dejado de hacer periodismo y estamos haciendo una propaganda o marketing maravillosos. Hay muchos jóvenes que están fuera y periodistas que están intentando volver para darle el sentido que tenía antes el periodismo.