Nuevas condenas convierten a Irán en la mayor cárcel del mundo de mujeres periodistas e internautas

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En Irán hay actualmente diez mujeres que trabajan para medios de comunicación privadas de libertad. La detención de dos periodistas y una fotógrafa, el 22 de julio, incluido el corresponsal de The Washington Post y su mujer, eleva a 65 el número de informados encarcelados en Irán. Entre ellos se encuentra una decena de mujeres, tres de ellas con nacionalidades extranjeras, que hacen de Irán el país del mundo con más informadoras encarceladas.

Reporteros Sin Fronteras quiere expresar su gran preocupación por las denuncias y las detenciones destinadas a las mujeres que trabajan en medios de comunicación, siete de ellas con condenas que van de los seis meses a los 20 años de cárcel.

Yeganeh Salehi, esposa del corresponsal del Washington Post, Jason Rezaian, que tiene doble nacionalidad, estadounidense e iraní, fue detenida con su marido en su casa de Teherán. Rezaian lleva trabajando desde 2012 en la capital iraní y Salehi trabaja para el periódico The National, con sede en Emiratos Árabes Unidos.

La fotógrafa freelance, también con doble nacionalidad estadounidense e iraní, trabaja para varias organizaciones de medios, incluido The Washington Post, y ha sido detenida junto a su marido, no periodista. Su familia no quiere revelar su identidad y se desconoce dónde está detenida la pareja y por qué motivos.

Sajedeh Arabsorkhi fue condenada el 18 de julio a cumplir un año de cárcel, acusada de propaganda antigubernamental. Desde que regresó a Irán, en septiembre del año pasado, ha sido interrogada varias veces por los agentes de los servicios de Inteligencia y la Guardia Revolucionaria. “Fue sentenciada en su ausencia, cuando vivía en Francia”, explica su madre. “Dejó Irán legalmente, sin procesos judiciales. Pero los problemas vinieron a su regreso al país”, añade. Arabsorkhi es hija de Fazlollah Arabsorkhi, antiguo preso político, miembro de un partido reformista iraní.

Marzieh Rasouli ha sido trasladada a prisión, el 8 de julio, para cumplir una condena de dos años de cárcel y 50 latigazos.

Rihaneh Tabatabai, periodista del Shargh ha sido sentenciada a un año de cárcel y encarcelada el 21 de julio.

Mahnaz Mohammadi, periodista y creadora de documentales, ingresó en prisión, el 7 de junio, para cumplir una sentencia de cinco años de cárcel.

Saba Azarpeyk, periodista de los periódicos Téjarat-é-Farda y Etemad, fue detenida el 28 de mayo. Reporteros Sin Fronteras manifiesta una especial preocupación por su caso. Se desconoce dónde está detenida y por quién. Ha sido juzgada en su ausencia, el 20 y 21 de julio, en un Tribunal Revolucionario de Teherán, sin presencia de ningún representante legal. Su abogado, que afirma no haber sido informado de la audiencia, entiende que su juicio tiene relación con una detención anterior, el “Domingo negro” de 2013, en el que fueron detenidos 19 periodistas.

Según la información que maneja Reporteros Sin Fronteras, la periodista está sometida a una presión extrema por sus investigaciones sobre organizaciones de medios dirigidas y financiadas por los Guardias Revolucionarios y los agentes del ministerio de Inteligencia. Ambas organizaciones de seguridad, próximas a las autoridades judiciales, la tienen confinada en solitario en un lugar desconocido desde hace 50 días, violando todas las leyes nacionales e internacionales. Su familia pudo verla brevemente durante el juicio y manifestó su alarma por su debilitamiento físico y mental.

“Con 65 periodistas e internautas encarcelados, Irán sigue siendo una de las mayores cárceles del mundo de informadores. El país lidera también la lista de mujeres periodistas e internautas presas. Las autoridades judiciales, junto con la Guardia Revolucionaria y el ministerio de Inteligencia, violan los derechos de las mujeres que trabajan en los medios de comunicación. Las promesas del Presidente Rohani de liberar a todos los presos de conciencia han sido en vano y su silencio hace más fácil acabar con la libertad de información. Es su deber garantizar el cumplimiento de la Constitución de su propio país, así como es su responsabilidad lo que le ocurra a cualquier ciudadano en suelo iraní”, afirma RSF.

Irán ocupa el puesto 173 de los 180 países que conforman la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada anualmente por Reporteros Sin Fronteras.

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