La Ley de Transparencia y la libertad de información ocupan un lugar preeminente en el ejercicio profesional

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El primer compromiso de los partidos políticos es el de la transparencia, y en ese ejercicio figuran en lugar preeminente la libertad de información y la Ley de Transparencia. Por eso, “el periodismo es imprescindible para una regeneración política y social, porque destapa y denuncia corrupciones. Nuestro papel es el de levantar alfombras”, ha dicho la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, en la mesa redonda que, bajo el título “El compromiso de los partidos políticos. ¿Regeneración democrática?”, se celebró este miércoles dentro del curso de verano que ha organizado Servimedia sobre el periodismo social.

González ha recordado que, en una sociedad cada vez más crítica, nos enfrentamos a unos poderes públicos que han perdido credibilidad y a la proliferación de nuevas herramientas de comunicación al alcance del ciudadano que garantizan información, “pero también confusión, si no se ordena y prioriza ese caudal de noticias. Es decir, tenemos las herramientas para derribar las barreras de la opacidad”.

Respecto a la participación de los medios de comunicación en esta regeneración social, la presidenta de la FAPE ha afirmado que la situación es complicada porque su dependencia de las entidades financieras es “enorme, debido a las deudas millonarias. Y la solución, desde luego, no se halla en el control estatal”.

En la mesa redonda, moderada por José María Rivas, jefe de Nacional de Servimedia, y en la que también ha participado José Antonio Hernández, de El País, Elsa González, que ha apostado por la convivencia de los medios públicos y privados, “que garantiza la pluralidad”, ha apuntado que la regeneración democrática pasa también por el fortalecimiento ético de las empresas informativas y por el compromiso y la responsabilidad de los periodistas en sus informaciones. A este respecto ha recordado que la FAPE apuesta por la autorregulación y lo hace a través de la Fundación para la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, a la que impulsa como órgano independiente.

“El poder económico y político ha tomado posiciones ante la debilidad y la dependencia de la prensa. Y un país sin libertad de prensa es una dictadura”, ha concluido.