“Sin periodistas, no hay periodismo y sin periodismo, no hay democracia”

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La Asociación de Periodistas de Aragón (APA) se suma al Manifiesto de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) que protege y defiende la labor de la profesión en un contexto de Libertad de Prensa.  Siempre con la exigencia de que el periodismo debe ante todo lealtad a los ciudadanos y a su derecho a la información. Además desde este viernes los perfiles de las redes sociales de las asociaciones de periodistas son blancos, como las páginas de un periódico sin periodistas.

Desde la APA se ha decidido trasladar la concentración del Día Internacional de la Libertad de Prensa al jueves 8 de mayo en lugar del 3 de mayo para conseguir la mayor participación posible.  No obstante, para este sábado 3 de mayo también quiere recordar que sin periodismo libre no hay verdadera democracia.

Las concentraciones tendrán lugar a las 11.00 en las ciudades de Aragón. En la calle Cinco de Marzo de Zaragoza, frente a la sede de la APA, en la Plaza de Navarra de Huesca y en la Plaza de San Juan de Teruel se leerá el manifiesto de la FAPE y se dejará constancia de que somos un colectivo profesional dispuesto a luchar por sus derechos.

Ese mismo jueves, a las 21.00, se hará entrega de los galardones del Premio Asociación de Periodistas de Aragón-Ciudad de Zaragoza 2013, en el salón de actos de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza. Después se celebrará la Fiesta de los Periodistas como cada año.

Sin periodistas, no hay periodismo y sin periodismo, no hay democracia.

Asumiendo los principios de la proclamación por Naciones Unidas del ‘Día Mundial de la Libertad de Prensa’, el 3 de mayo de 1993, con el que se reconoce una prensa libre, pluralista e independiente, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) hace hoy un llamamiento a los poderes e instituciones públicos y a la sociedad española para que defiendan y promuevan la libertad de prensa, como garantía imprescindible de la democracia.

En España coincide este momento con una grave crisis en el sector, que se ha traducido en los últimos cinco años en la pérdida de unos 11.000 empleos de profesionales del periodismo, el cierre de decenas de medios, el aumento del intrusismo, la precariedad laboral generalizada y el acoso de los poderes a la profesión periodística.

Denunciamos la existencia de contratos de trabajo leoninos y ofertas de empleo indignas; la negativa de los gobernantes a asumir públicamente las explicaciones ante los ciudadanos, practicada reiteradamente con las convocatorias de prensa sin derecho a preguntas o la utilización política de concesiones de publicidad institucional o de licencias de radio y televisión.

No es menos grave la reducción de profesionales en las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos, y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes si su puesto de trabajo pende de un hilo, o la aprobación por parte de las instituciones de instrucciones y normas que cercenan la libertad de expresión y el derecho de información.

Manifestamos nuestro más firme compromiso con la defensa de la libertad de prensa y entendemos que la mejor forma de fortalecerla es el ejercicio responsable del periodismo por los periodistas y los editores, basado en el estricto cumplimiento de las normas éticas y deontológicas y en valores como la integridad y el rigor profesional.

Declaración de la APM con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa (3 de mayo) 

En el Día Internacional de la Libertad de Prensa, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) alerta de que la crisis económica ha causado en el sector periodístico español, entre otros males, el debilitamiento de la independencia de los medios y de los periodistas, sometidos hoy en día a la creciente presión de los poderes, ávidos de convertir la información en propaganda, la crítica en elogios, la información en desinformación.

Los periodistas que siguen en las redacciones tienen menos posibilidades que antes de resistir las presiones, amenazados como están de engrosar las estadísticas del paro del sector –más de 5.000 empleos perdidos en la comunidad de Madrid en los últimos seis años- o de ver rebajado su ya menguado salario de forma drástica.

Esta pérdida de independencia de los medios se expresa, entre otras cosas, en el arrinconamiento, e incluso el despido, de los periodistas que rechazan las presiones y optan por servir a los ciudadanos antes que a políticos o empresarios, cuya meta es que su propaganda se camufle como noticia.

La independencia también se pierde si los editores merman los derechos de los periodistas, entre ellos los de autor, muy ligados a la libertad de expresión y de información.

El año transcurrido en la Comunidad de Madrid desde la anterior celebración del Día Internacional de la Libertad de Prensa ha sido muy negativo, con centenares de despidos y fuertes recortes salariales. Solo en Telemadrid perdieron el empleo 861 trabajadores (el 75 por ciento de su plantilla), en aplicación de un ERE declarado improcedente el 26 de marzo por el Tribunal Supremo.

El debilitamiento de las redacciones coincide con varios proyectos de ley del Gobierno para limitar la libertad de prensa mediante normas que abren, incluso, la posibilidad de que se ordene a un medio que cese la publicación de informaciones en determinados casos.

En esta línea, constatamos igualmente un aumento de las trabas policiales a la labor profesional de periodistas y fotoperiodistas en la cobertura de informaciones que pueden entrañar cierto riesgo, trabas que en algunos casos han derivado en agresiones.

También observamos con preocupación el celo de algunos jueces en emitir sentencias con las que pretenden sustituir a los periodistas a la hora de decidir qué es y qué no es noticia y cómo se debe cubrir una información, con las cámaras de televisión delante o sin ellas.

Todas estas medidas olvidan que el pleno respeto a la libertad de expresión, al acceso a la información pública y a la libre difusión de las ideas, fortalece la democracia, previene contra los abusos gubernamentales de poder y ofrece a los ciudadanos la posibilidad de formarse su propia opinión.

Además, chocan con la importancia capital que los constituyentes dieron a la libertad de expresión en la Carta Magna, convencidos como estaban de que la firme defensa de ese derecho ayudaría a impulsar la transición hacia la democracia.

Ante esta situación, la Junta Directiva de la APM, en el Día Internacional de la Libertad de Prensa que se conmemora el 3 de mayo, ha aprobado la siguiente Declaración:

-Instar al Gobierno a que retire de los anteproyectos de ley en tramitación parlamentaria (Ley de Seguridad Ciudadana, Ley Orgánica del Poder Judicial) y de los que planea presentar en el futuro (Ley de Enjuiciamiento Criminal) todas las normas que vulneren los derechos a la libertad de expresión y de información.

-Demandar al Gobierno central y al autonómico que configuren medios públicos independientes y plurales, dotados de los suficientes recursos financieros para cumplir sus misiones de interés general al servicio de los ciudadanos, en un marco que ampare la independencia y el pluralismo en los servicios informativos.

-Reclamar a los editores y a los directores de los medios que protejan y salvaguarden la independencia de sus periodistas frente a los intereses de los poderosos.

-Reclamar a los grupos parlamentarios que reconozcan los derechos de autor de los periodistas como componente esencial de un oficio que basa buena parte de su trabajo en defender los derechos de los demás.

-Instar a los editores y a los directores de los medios a que mejoren la situación laboral y salarial de los periodistas, sobre todo de los colaboradores y los free lance, obligados a trabajar en condiciones de indefensión y con tarifas humillantes.

Unas condiciones de trabajo dignas son vitales para garantizar la independencia en el ejercicio de la profesión..

-Solicitar al ministerio de Trabajo que refuerce las inspecciones a los medios que están vulnerando el derecho constitucional al trabajo remunerado.

-Recordar a los periodistas que la credibilidad perdida se recupera si asumimos que estamos al servicio de los ciudadanos y que, bajo esta premisa, debemos cumplir con la obligación de controlar los poderes a fin de impedir que consigan su objetivo de convertirse en fuentes únicas de la verdad.