Víctor J. Rodríguez
El director de Aragón Televisión remarca el papel del periodismo local en una era de globalización. Opina que no es la profesión la que vive una crisis de identidad, sino los medios. También critica las fusiones que se han producido a nivel nacional y el uso excesivo de imágenes de tragedias por parte de medios nacionales.
¿Cómo está su medio y qué sentimiento tiene de cara al futuro, teniendo en cuenta el contexto económico y social que vivimos?
Aragón TV está consolidada, a día de hoy, como el principal medio de comunicación de Aragón y como un referente de modelo sostenible dentro del panorama audiovisual español. Además, la audiencia nos sitúa como la segunda televisión autonómica más vista superada solo por la catalana TV3. A esto hay que añadir que no se gasta ni un euro más del presupuesto asignado, que se mantienen todos los puestos de trabajo y que, pese a los severos ajustes económicos, seguimos haciendo televisión de calidad e impulsando el sector audiovisual aragonés.
¿Piensa que las televisiones han vivido con más tranquilidad el auge de las nuevas tecnologías?
Ni mucho menos. La adaptación e implantación de la TDT, el paso definitivo al formato de 16:9, la integración del medio con Internet, la aparición de nuevos soportes, la producción y emisión en HD… En los últimos años el escenario ha sido muy inestable porque se han producido cambios intensos y a una velocidad vertiginosa.
Se habla de que el papel desaparezca y se de el salto al mundo digital, ¿cree que a las televisiones les puede pasar lo mismo?
Yo no creo que el papel vaya a desaparecer. Es verdad, no obstante, que ya convive con el soporte digital y que cada vez más este último va ganando posiciones. En cuanto a la tele, solo puedo decir que ya es un medio totalmente integrado en el mundo digital.
Al ser Aragón Televisión un medio público, ¿le ha afectado la crisis de la publicidad que han sufrido otros medios?
Evidentemente, mucho menos. Hay que tener en cuenta que el 95 por ciento del presupuesto proviene de fondos públicos.
El canal ha llegado a convertirse en una de las televisiones autonómicas con más audiencia. Cuando se constituyó la Corporación, ¿veía complicado llegar a ese punto?
Complicado, no; me parecía imposible. Cuando empezamos a emitir, en abril de 2006, en Aragón había ofertas televisivas fuertemente implantadas desde hacía años (TVE 1, Antena 3 y Telecinco) y, por si fuera poco, aparecieron poco antes que nosotros Cuatro y La Sexta, o sea, una competencia durísima. Pero, en poco tiempo, Aragón TV se ha hecho un importante hueco siendo fiel a su vocación de ser una televisión de proximidad, plural, innovadora y hecha por y para los aragoneses.
¿Cómo ha visto, en la distancia, las fusiones de los canales nacionales y su concentración empresarial?
Como la consecuencia inevitable de un grave error de planificación por parte del anterior Gobierno. Se dieron licencias con el argumento de favorecer la pluralidad y hemos acabado en un duopolio.
¿Considera que el periodismo local puede mantener mejor su público que los medios nacionales?
No necesariamente, pero sí que creo que el periodismo local contribuye de manera extraordinaria a mantener una identidad en la era global y, en ese sentido, cada día hay más personas interesadas en conocer su realidad más cercana.
¿Qué opina acerca del abuso de las imágenes y del tiempo de contenido sobre catástrofes en el que han caído otros medios? Hablo de casos como el del accidente del tren en Galicia el pasado verano.
Opino que se equivocan. No se debe mercantilizar el dolor ajeno y hay que reflexionar sobre la cobertura informativa de las tragedias y de aquellas situaciones que provocan aflicción colectiva y personal. El derecho de los ciudadanos a estar informados puede y debe ser conciliado con la atención a los derechos de las víctimas y de su entorno familiar y social. En ocasiones se puede llegar a victimizar doblemente a los afectados.
Hay quienes hablan de que el periodismo vive una crisis de identidad. ¿Está de acuerdo?
Yo no creo que el periodismo viva una crisis de identidad. La crisis la viven las empresas periodísticas y los modelos de negocio. Muchos cambios tecnológicos, económicos y sociales han pillado fuera de juego a muchas empresas periodísticas que saben que hay que cambiar pero no saben muy bien en qué dirección.
En el pasado Congreso de Huesca hubo una ponencia (sobre periodismo postindustrial) en la que se habló de que el futuro del periodismo pasaba por una segmentación temática y demográfica. Por ejemplo, televisiones especializadas o de información mucho más localizada. ¿Qué opina de ello?
Ya me he referido antes a la importancia de lo local frente a lo global. De hecho, Aragón TV no deja de ser un canal generalista tematizado de Aragón.
Dé su opinión sobre la situación actual que vive la profesión y el futuro.
La profesión vive un momento muy complicado. Hay miles de periodistas sin trabajo, otros muchos trabajan en precario, se producen cierres de periódicos, emisoras de radio y canales de televisión y, por si fuera poco, la mayoría de las empresas periodísticas están mucho más preocupadas de los resultados económicos que de los contenidos informativos. Aún así, son los periodistas – como siempre- los que están prestando un extraordinario servicio de trasparencia a la sociedad. Una sociedad que se ha vuelto tan compleja de descifrar que todavía hace más necesaria si cabe la labor de los periodistas. En cuanto al futuro, solo puedo decir que será difícil, o sea, como siempre.










