¿Qué sería del mundo sin periodistas? Es una pregunta sencilla sobre la que deberían reflexionar muchos. Los de dentro y los de fuera de esta profesión. Hace tiempo que venimos reflexionando sobre los problemas que han llevado al periodismo al desprestigio ante los ojos de la ciudadanía que actualmente vive. Me arden las entrañas al ver con qué facilidad la gente pronuncia con asco la palabra “periodista”, como si fuera un despojo social inservible. Me quema hablar con alguien y al decirle “soy periodista, la cosa está jodida…” me responda “pues vete a la tele, a contar mentiras y ganar dinero…”. Me mata cuando me proponen soluciones laborales. He oído cosas como “hazte un blog y pon publicidad” o “échale huevos y móntate un periódico que diga la verdad”, en fin…qué fácil parece todo a veces…
La sociedad de hoy ha olvidado el significado real de esta profesión. Su auténtica labor como agentes sociales, observadores del poder, contadores de historias, narradores de los hechos que acontecen, son aspectos que han dejado de tener valor para la opinión pública. Ahora la gente cree que un periodista es alguien que va a discutir a la tele con otros sobre fútbol o chismorreos, escribe en twitter o que simplemente va a una redacción a contar cosas sin tener ni idea de nada. ¿Quién tiene la culpa de todo esto? ¿Cuándo se ha producido ese cambio de opinión sobre lo que es un periodista?
Y, encima, por si no tuviéramos ya esos problemas, tenemos a la crisis, los recortes que conllevan EREs, el modelo de negocio (supuestamente) obsoleto, el auge de las nuevas tecnologías, todas esas historias tan repetidas durante los últimos tiempos como detonantes de la situación que vive la profesión, que ya forman por sí mismas una espada de Damocles difícil de llevar. Son motivos más que de sobra para entender que las cosas están complicadas, pero nos olvidamos siempre de que parte de la culpa del desprestigio del que hablaba ha sido nuestra. Algo habremos hecho mal cuando la profesión sigue estando entre las peores valoradas a ojos de los españoles.
George Orwell decía que el “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. ¿Los medios de comunicación han seguido a rajatabla esta premisa? ¿Han contado cosas tal cual han pasado, sin filtros ni trabas, sin miedo a dañar a alguien a quien le interesa tener de su parte? Un día oí decir a Gervasio Sánchez que el poder ha controlado a los medios a través de subvenciones, haciéndoles dependientes de sus intereses. El presidente de la APA, José Luis Trasobares, ha dicho en alguna ocasión que los medios han anunciado y apoyado cosas, como Gran Scala sin ir más lejos, que luego no han sido como se dijo, por miles de motivos. Es un sencillo ejemplo de que a lo mejor se han hecho y dicho cosas con una intención, sin pararnos a pensar en si estábamos haciendo o no un trabajo periodístico puro, si estábamos siendo prudentes, investigando, contrastando, preguntando a quien había que preguntar. Si estábamos o no dejándonos llevar.
Nunca he tenido un puesto de responsabilidad y peso en un medio de comunicación. A lo mejor hablo sin saber, corro ese riesgo. Solo quiero lanzar un humilde mensaje a todos los compañeros y unirme a esos que dicen que tenemos que recuperar nuestra esencia. Hacer aún mejor nuestro trabajo. “El periodismo es el mejor oficio del mundo”, así lo dice Gabriel García Márquez y así quiero recordarlo yo. Sueño con el día en que la sociedad vea con otros ojos esta profesión. Que lea noticias que le hagan reflexionar, temas que ayuden a crear opinión pública y debate. Y que los medios de comunicación vuelvan a ser ese referente social tan importante, como lo fueron durante la transición. Y para ello hay que hacer las cosas lo mejor posible, ponerle todo el interés posible e implicarse en cada noticia que escribamos, por pequeña que sea.
Claro que…por mucho que hagamos nuestro trabajo como hay que hacerlo no conseguiremos nada si la crisis y toda esa larga lista de problemas no desaparecen o se superan de una vez. ¡Lástima!
Me despido uniéndome a quienes dicen que nosotros somos los que tenemos que mejorar por dentro nuestro oficio e intentar salir de este bache sin esperar a que venga algún Jeff Bezos a meter dinero, porque nosotros, en este lugar del mundo, no podemos esperar a que alguien venga a salvarnos. Y recordar, ¿qué sería del mundo sin alguien que te cuente lo que ha pasado o está pasando? Decírselo a quienes tuerzan el gesto al hablar de periodistas.
Víctor J. Rodríguez, periodista




