Fallece Concha García Campoy

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La periodista y portavoz de la Academia de Televisión luchaba contra la leucemia desde el 2011. El pasado mes de febrero recibió el Premio Joaquín Soler Serrano.

Concha García Campoy falleció ayer en el Hospital La Fe de Valencia tras sufrir un coma hepático en su lucha incansable contra el cáncer. El presidente de la Academia de TelevisiónManuel Campo Vidal, ha destacado su talento profesional y personal: “No ha habido un ejemplo de mayor entereza y entusiasmo. Haremos que su ejemplo perviva”.

La periodista y portavoz de la Academia de Televisión recibía el pasado mes de febrero el Premio Joaquín Soler Serrano en reconocimiento a su trayectoria profesional. “La radio ha sido muy importante en mi vida, fundamental, la radio me ha enseñado a vivir, no solamente a trabajar, porque la radio es muy verdad. Y la televisión me ha dado muchísimas oportunidades. Porque la televisión es espectáculo, es fascinante, pero la televisión también es y debe ser verdad”, declaró entonces Concha agradecida.

Las imágenes de Concha fueron grabadas el pasado mes de febrero en su casa por Manuel Campo Vidal, María Rey y Belén Santiago con motivo de la entrega del Premio Joaquín Soler Serrano.

Los académicos están profundamente consternados por la pérdida de una compañera irrepetible y quieren enviar un afectuoso mensaje de cariño en estos duros momentos a sus familiares, especialmente a sus hijos Lorenzo y Berta, amigos y compañeros.

 

CONCHA GARCIA CAMPOY: GRAN PROFESIONAL, GRAN PERSONA. POR MANUEL CAMPO VIDAL

En 1985 Concha llegó entusiasmada a la presentación del Telediario en TVE. Dos meses después, abrió el informativo excusando mi presencia porque había nacido Claudia, mi hija mayor. Fue su regalo desde la pantalla y durante veintiocho años hemos mantenido una  amistad personal, familiar  y profesional.

Hace siete años encabezamos  una candidatura en la Academia de Televisión. En todo este tiempo ha sido nuestra eficaz portavoz. Y fue difícil atender a más de cien medios durante los Debates Zapatero-Rajoy,  en 2008, con tanta tensión en las negociaciones.

Concha venía de una familia de trabajadores. Ella ayudaba en el restaurante y en la tienda que tenían en Ibiza y nunca olvidó sus orígenes. A pesar de los éxitos profesionales y de la admiración que suscitaba, jamás fue una persona prepotente, ni pagada de sí misma.

A principios de enero de este año, me llamó para decirme que necesitaba un segundo trasplante de médula. Había retrasado la información a su familia hasta pasar las fiestas, y me advertía que no podría estar con nosotros para recibir el premio Joaquín Soler Serrano con el que la Academia de la Radio y la Academia de Televisión, conjuntamente, honra a las personas que tuvieron una trayectoria importante en ambos medios. Grabó un mensaje conmovedor y fue muy feliz porque su hijo Lorenzo, futuro periodista, recogió aquel premio. Lo vivió entusiasmada en la distancia de su enfermedad, que combatía con una entereza admirable. Quienes hablábamos con ella en ese tiempo salíamos fortalecidos. Estaba convencida de que sobreviviría y así lo dijo en aquel mensaje –“soy una superviviente”- y preparaba proyectos para su vuelta profesional.

La semana pasada estaba exultante, con mucha ilusión, antes de que la doblegara una inesperada crisis hepática. Estamos rotos y conmovidos. Se nos ha ido una persona adorable y admirada.

Ahora toca despedirla y acompañar a su familia, pero enseguida trabajar desde la Academia de la Televisión para recordarla, no solo en nuestra memoria, sino también consolidando su figura como referente de un periodismo honrado, apasionado, comprometido con su tiempo y su país. Eso es lo que ella hizo profesionalmente.