Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia

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El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Manuel Núñez Encabo destacó en la última conferencia del año del ciclo “Periodistas y periodismo”, en la Casa del Lector, en Matadero de Madrid, que la información veraz y el respeto de los derechos fundamentales de las personas son valores democráticos y “hacer lo contrario, no es otra cosa que vulnerar los principios básicos del periodismo”.

Durante su intervención, el redactor del Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística y uno de los principales artífices de la autorregulación de la profesión periodística en España como responsable de la Comisión de Arbitraje de la FAPE, manifestó que el periodismo debe fomentar y defender los valores democráticos ejerciendo la libertad de información y describiendo la realidad de lo que pasa en los asuntos públicos de un país. De esta forma, “el periodismo cumple con su función en democracia, que es lo que hay que exigir a otros profesionales y políticos, no solo a los periodistas”.

En un coloquio moderado por el vicepresidente de la FAPE Aurelio Martín, Núñez Encabo subrayó que “las redes sociales no son periodismo si no interviene un periodista en relación con la información, porque sin periodistas no hay periodismo, no se garantiza la formación adecuada del que emite ni se asegura la responsabilidad ética a la que debe estar sometido”.

Asimismo el experto jurista abogó por utilizar las tecnologías de la información con rapidez “pero sin ir en contra de la garantía de la veracidad, del respeto de los derechos fundamentales o de garantizar las fuentes; pero la perspectiva es ir preparándose para el ejercicio de un periodismo digital”, matizó.

En la conferencia de este ciclo promovido por la Agencia EFE, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) e IPECC, en colaboración con la APM, Casa del Lector y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, quien fuera Defensor del Pueblo y comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles, hizo hincapié en que el periodismo tiene dos facetas, el de información y el de formación de opinión.

Aclaró que “no se puede hacer opinión sin contar con información real de base, uno es elemento determinante del otro, pero el periodista tiene un trabajo delicadísimo para favorecer los valores democráticos y los peligros de una sociedad atacada por la xenofobia o el machismo, y provocar que sea sensible y entienda que algo tan delicado como la democracia o la libertad puede estar en peligro, esto lo hace el periodista de opinión”.

Según Gil Robles, el periodismo fue un elemento muy importante en la Transición porque los españoles querían saber lo que pasaba en un momento convulso y difícil. Añadió que, hoy, con la democracia asentada, “nos permite tener una información de cómo evoluciona y cuáles son los peligros que le acechan, terminó el peligro del terrorismo activo, pero ahora sale el peligro disgregador de un nacionalismo independentista”.

En cuanto a la crisis, el también jurista sostuvo que afecta al periodismo como a todas las empresas, teniendo en cuenta que los medios viven en gran parte de la publicidad y sufren cuando ésta se retrae, porque dejan de ser rentables. De ahí que haya concluido que “paga el pato el factor humano, el periodista, y la calidad del medio, porque al perder periodistas buenos se tiene menos acceso a la noticia directa y se trabaja sobre peores fuentes, es toda una cadena que hace que, no solamente haya daño para la empresa y las personas, sino para la calidad de la información”.